La UNESCO elaboró las nuevas Directrices para el Uso de Sistemas de IA en Tribunales y Juzgados en respuesta a la rápida y desigual adopción de la IA en los sistemas judiciales de todo el mundo
Las Directrices proporcionan principios prácticos, salvaguardias y recomendaciones para garantizar que la inteligencia artificial (IA) fortalezca, en lugar de debilitar, la justicia humana
El estado actual de la IA y la justicia
La justicia está en suspenso para muchas personas en todo el mundo.
En un país del sur de Asia, la asombrosa cifra de 53 millones de casos están actualmente pendientes. Muchos llevan más de 30 años sin resolverse, y el número de jueces simplemente no puede satisfacer esta demanda.
Las herramientas de IA, especialmente los Modelos de Lenguaje de Gran Tamaño (LMM) y la automatización, ofrecen formas prometedoras de aliviar esta carga. En Argentina, por ejemplo, el asistente virtual de IA Prometea ha ayudado a los profesionales del derecho a procesar casi 490 casos al mes, en comparación con solo 130 antes de su implementación. Esto representa un aumento de casi el 300% en la productividad. En Egipto, la transcripción automatizada, introducida en 2024, está mejorando la eficiencia de los tribunales y el acceso a los procedimientos.
El poder judicial se encuentra ahora en la vanguardia de la rápida transformación de la IA. Los tribunales ya se enfrentan a pruebas generadas por IA, herramientas de sentencia asistidas por IA y procesos administrativos cada vez más automatizados. Los actores judiciales son los guardianes de los derechos humanos, la equidad y la rendición de cuentas, pero no pueden afrontar estos cambios solos.
El impacto de la IA en los sistemas de justicia es real, desigual y a menudo impredecible.
Este año, el Tribunal Superior del Reino Unido se enfrentó a un desafío sin precedentes. En dos casos distintos, abogados presentaron argumentos legales generados por IA que incluían citas de casos inexistentes. ¿El resultado? Costos legales desperdiciados, retrasos significativos y una multa de 5000 dólares para los abogados involucrados.
Como advirtió la jueza principal Dame Victoria Sharp, existen “serias implicaciones para la administración de justicia y la confianza pública en el sistema judicial si se hace un mal uso de la inteligencia artificial”.
Directrices de la UNESCO para el uso de sistemas de inteligencia artificial en tribunales y juzgados
Estos incidentes subrayan la urgencia de las Directrices de la UNESCO para el Uso de Sistemas de IA en Tribunales y Juzgados , elaboradas en estrecha colaboración con especialistas en derecho e instituciones de formación judicial de todo el mundo. Estas Directrices se presentarán oficialmente en la Mesa Redonda de Atenas sobre IA y el Estado de Derecho , en Londres, el 4 de diciembre de 2025.
Las Directrices ofrecen 15 Principios para orientar a organizaciones e individuos en el desarrollo, la adquisición y el uso de sistemas de IA de forma ética y con pleno respeto a los derechos humanos. Estos incluyen la seguridad de la información, la auditabilidad, la supervisión humana y la toma de decisiones. Además, las Directrices ofrecen recomendaciones tanto para organizaciones judiciales como para miembros individuales del poder judicial.
Estas recomendaciones se centran en las medidas que el poder judicial debe adoptar a lo largo del ciclo de vida de un sistema de IA. Finalmente, estas Directrices sirven como referencia para el desarrollo de directrices nacionales y subnacionales específicas para cada contexto.
La encuesta mundial de la UNESCO de 2024 sobre el uso judicial de los sistemas de IA reveló deficiencias alarmantes. Solo el 9% de los operadores judiciales encuestados ha recibido formación o información sobre IA, a pesar de que el 44% ha utilizado herramientas de IA en su trabajo hasta la fecha. Además, el 73% de los encuestados consideró que deberían existir normas y directrices obligatorias para el uso de herramientas de IA en el poder judicial.
La puesta en marcha de estas Directrices es, por tanto, un salvavidas, no un lujo.
El mensaje desde el terreno es claro: con los estándares y la capacitación adecuados, la IA puede ayudar a impartir justicia de forma más rápida y equitativa, pero siempre debe basarse en el criterio humano.
La UNESCO se compromete a apoyar a las personas que actúan en el corazón de los tribunales. Mientras los sistemas judiciales de todo el mundo luchan por mantenerse al día con la abrumadora carga de trabajo y los rápidos cambios tecnológicos, estas nuevas Directrices proporcionarán el marco normativo necesario para garantizar que la IA apoye, y no sustituya, el juicio humano en el poder judicial.
Iniciativa de los jueces de la UNESCO
Desde 2013, la Iniciativa de Jueces de la UNESCO ha capacitado a más de 36.000 operadores judiciales en 160 países en temas como la libertad de expresión, el acceso a la información y la aplicación e impacto de la IA en los sistemas de justicia. Estos actores judiciales han recibido formación a través de una serie de Cursos Online Masivos y Abiertos (MOOC), formación práctica y talleres para jueces de la Corte Suprema, así como mediante la publicación de varios conjuntos de herramientas y directrices anteriores.
La Iniciativa de Jueces ha sido fundamental para el desarrollo y la revisión por pares de estas Directrices. Facilitó más de 100 contribuciones de 41 países durante la consulta pública de 2024 y coordinó las revisiones externas de 20 jueces, juristas, abogados y especialistas en tecnología. Estas Directrices marcan un hito importante en los esfuerzos continuos por fortalecer la capacidad y fomentar el intercambio de conocimientos en el sistema judicial global.
Acerca de la UNESCO
Con 194 Estados Miembros, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura contribuye a la paz y la seguridad liderando la cooperación multilateral en materia de educación, ciencia, cultura, comunicación e información. La UNESCO supervisa más de 2000 sitios del Patrimonio Mundial, Reservas de la Biosfera y Geoparques Mundiales; varios centenares de Ciudades Creativas, Educativas, Inclusivas y Sostenibles; y más de 13 000 escuelas asociadas, cátedras universitarias e instituciones de formación e investigación, con una red global de 200 Comisiones Nacionales. Con sede en París, la organización tiene oficinas en 54 países y emplea a más de 2.300 personas. Su Directora General es Audrey Azoulay.
«Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz» – Constitución de la UNESCO, 1945.






