
Las mujeres han sido borradas de la vida pública y, a medida que una nueva generación de niñas crece sin educación, su futuro se vuelve cada vez más sombrío
Desde hace cinco años, las mujeres y las niñas en Afganistán asisten a una vulneración sistemática de sus derechos y libertades fundamentales: se les prohíbe acceder a la escuela secundaria y la universidad; se les excluye de la mayoría de los trabajos remunerados y empleos públicos; necesitan un tutor masculino (mahram) para viajar y se enfrentan a barreras legales para su protección frente a todas las formas de violencia.
Afganistán es el único país del mundo que prohíbe formalmente el acceso a la educación de las niñas y las mujeres más allá de la escuela primaria.
En 2026, se calcula que 2,4 millones de niñas siguen excluidas de la enseñanza secundaria. Estas restricciones están revirtiendo dos decenios de progreso en la ampliación del acceso a la educación. Si bien el acceso de las niñas a la escolarización se vio gravemente limitado en 2001, en 2021 casi un millón de niñas estaban matriculadas en la enseñanza secundaria.
La continua exclusión de las niñas y las mujeres de la educación constituye una grave vulneración de su derecho humano fundamental a aprender y corre el riesgo de condenar al Afganistán a décadas de potencial perdido, agravamiento de la pobreza y daños irreversibles. En un momento en que casi la mitad de los afganos viven por debajo del umbral de pobreza, negar a las niñas y mujeres el acceso a la educación y restringir su acceso al empleo socava aún más su capacidad para mantener a sus familias y contribuir al futuro económico del país.
Esta exclusión, además de tener consecuencias perjudiciales para el bienestar y la salud mental y física de las niñas y las mujeres, también aumenta los riesgos de matrimonio precoz.
La decisión de las autoridades de prohibir de facto que las maestras enseñen a los niños agrava aún más la escasez de maestros y afecta a la calidad de la educación en general.
La UNESCO sigue decidida a apoyar a las niñas y mujeres afganas ofreciendo vías alternativas al aprendizaje mediante programas comunitarios de educación, alfabetización y desarrollo de capacidades, así como apoyo psicosocial. Si bien estas iniciativas no pueden sustituir el acceso a la educación formal, ofrecen oportunidades vitales para la continuidad del aprendizaje mientras sigan existiendo restricciones.
La UNESCO y sus socios, en particular la Alianza Mundial para la Educación, la Unión Europea y Canadá, se han comprometido a crear oportunidades educativas y espacios seguros donde los alumnos puedan fomentar la confianza, fortalecer la resiliencia y prepararse para el futuro.
Hasta la fecha, se han beneficiado de los programas de la UNESCO casi 70 000 alumnos, de los cuales el 73 % son mujeres.
El impacto es tangible. Un estudio reciente revela pruebas alentadoras de que estos programas de alfabetización y desarrollo de capacidades contribuyen a aumentar los ingresos de los hogares y a mejorar los medios de vida.
Más allá de sus beneficios económicos, la experiencia de los estudiantes muestra que la educación no consiste solo en adquirir conocimientos, sino también en una fuente de dignidad y resiliencia que permite a las mujeres y sus familias gestionar mejor la incertidumbre y mantener la esperanza en el futuro.
Las niñas y mujeres de Afganistán tienen derecho a aprender, a trabajar, a moverse libremente y a forjar su propio futuro, y el mundo no debe mirar hacia otro lado hasta que se restablezcan sus derechos humanos.
La igualdad entre géneros es una prioridad estratégica para la Organización, por ello la UNESCO condena una vez más la discriminación contra las mujeres y las niñas y pide el restablecimiento inmediato e incondicional de su derecho a la educación. Seguiremos trabajando con las comunidades y los socios de confianza para preservar todos los caminos posibles hacia el aprendizaje, la dignidad y las oportunidades para todas las personas.
Proteger el derecho a la educación de todos los afganos
En Afganistán, décadas de progreso en materia de desarrollo se han esfumado desde 2021. Privados del derecho fundamental a la educación, millones de niñas y mujeres afganas se enfrentan a un futuro incierto. Ante estos grandes retos, la UNESCO trabaja para garantizar la continuidad de la educación de los ciudadanos afganos.
Educación en Afganistán
Millones de niños y jóvenes en Afganistán no tienen acceso a la educación. Hoy en día, Afganistán destaca trágicamente como el único país del mundo en el que la educación secundaria y superior está estrictamente prohibida para las niñas y las mujeres.
Casi 2,2 millones de ellas tienen ahora prohibido asistir a la escuela más allá del nivel primario debido a esta decisión regresiva (UNICEF, 2025). Los datos publicados por la OCHA en diciembre de 2023 indican que, aunque la educación sigue estando permitida para las niñas menores de 12 años, la matriculación en la escuela primaria también ha caído en picado, pasando de 6,8 millones en 2019 a 5,7 millones en 2022.
Desde el 20 de diciembre de 2022, las mujeres tienen prohibido asistir a la universidad, lo que niega a más de 100.000 jóvenes el acceso a la educación superior.
Según el informe de la UNESCO de 2021 titulado «El derecho a la educación: ¿qué está en juego en Afganistán? Un balance de 20 años«, en las décadas transcurridas hasta agosto de 2021 se han logrado avances significativos en materia de acceso a la educación.
Cuarenta años de guerra, los desastres recurrentes, la pobreza crónica, la sequía y la pandemia del COVID-19 ya se han cobrado un alto precio entre la población afgana. No obstante, se han realizado progresos en la educación a todos los niveles.
Sin embargo, desde que las autoridades de facto tomaron el poder en agosto de 2021, este progreso se ha invertido, dejando a una generación con un futuro incierto. Al igual que otros servicios públicos, el sistema educativo se ha visto gravemente afectado, y el derecho a la educación de los niños y jóvenes afganos, en particular las niñas y las mujeres, sigue estando gravemente amenazado.
Acerca de la UNESCO
Con 194 Estados Miembros, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura contribuye a la paz y la seguridad liderando la cooperación multilateral en materia de educación, ciencia, cultura, comunicación e información. Con sede en París, la UNESCO tiene oficinas en 54 países y emplea a más de 2300 personas. La UNESCO supervisa más de 2000 sitios del Patrimonio Mundial, Reservas de Biosfera y Geoparques Mundiales, redes de Ciudades Creativas, Educativas, Inclusivas y Sostenibles y más de 13 000 escuelas asociadas, cátedras universitarias e instituciones de formación e investigación con una red mundial de 200 Comisiones Nacionales. Su Director General es Khaled El-Enany.
«Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz» – Constitución de la UNESCO, 1945.Síguenos en Facebook y Twitter





