En todo el mundo, desde los Andes y el Sahara hasta los Alpes y la tundra ártica, diversas comunidades llevan siglos perfeccionando el arte de convivir con la tierra y no en su contra
De esto trata el pastoreo: de la cría de ganado en entornos demasiado extremos para la agricultura, guiada por un conocimiento refinado a lo largo de generaciones.
Con motivo de la apertura de la COP17 sobre la desertificación en Ulán Bator, Mongolia (del 17 al 28 de agosto de 2026), la UNESCO muestra cómo el conocimiento pastoral, así como las soluciones interdisciplinares, pueden hacer frente a la degradación del suelo, la sequía y el cambio climático.
Trabajar con las comunidades, no solo para ellas
El desplazamiento constante de los rebaños a través de vastos territorios es una práctica conocida como transhumancia. Aunque varias agencias de las Naciones Unidas colaboran con comunidades pastoriles en temas climáticos y de gestión de la tierra, el mandato de la UNESCO destaca por abarcar la protección de los sistemas de conocimientos indígenas, la salvaguardia del patrimonio cultural y la conservación de la biodiversidad mediante sus ciencias naturales.
Gracias a esto, sumado a una red de más de 2.000 sitios designados, la UNESCO trabaja directamente con los pastores en bienes del Patrimonio Mundial, Reservas de la Biosfera y Geoparques, donde no solo se registra su conocimiento, sino que juegan un papel activo en la gestión del territorio.
Hoy en día, unos 200 de esos sitios colaboran activamente con comunidades de pastores. Proteger el conocimiento y ponerlo en práctica son dos pasos distintos, y el cometido de la UNESCO es impulsar ambos.
Un conocimiento en peligro
El saber pastoril perdura en canciones, relatos y objetos transmitidos de generación en generación, lo que significa que depende por completo de que esa cadena no se rompa. Entre los tuaregs del Sahara central, los conocimientos ecológicos y geográficos se transmiten mediante la poesía y se plasman en la joyería, como cruces de plata que señalan ubicaciones en el desierto o colgantes que representan el cielo nocturno para guiar la navegación. Si esa cadena de transmisión se interrumpe, aunque sea solo durante una generación, este conocimiento preciso y práctico puede perderse para siempre, a diferencia de lo que ocurre con un registro escrito.
Documentar la sabiduría antes de que se pierda
Durante seis años, la UNESCO respaldó un programa de investigación con pastores indígenas de África Occidental, el Cuerno de África y África Oriental, para documentar sus conocimientos sobre el cambio climático y sus métodos de observación. Mientras que las evaluaciones climáticas convencionales se basan en un puñado de mediciones como la temperatura superficial del mar o la velocidad del viento, los pastores aportaron miles de indicadores concretos para interpretar su entorno. El estudio de caso de los fulani mbororo de Chad demuestra cómo la transhumancia sustenta tanto los medios de subsistencia como la biodiversidad.
La salvaguardia garantiza la continuidad de la práctica
La protección que brinda la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial sigue la misma lógica que las alianzas en los sitios designados: el conocimiento solo sigue siendo útil si perdura.
En 2023, la UNESCO inscribió la transhumancia y el desplazamiento estacional del ganado por el Mediterráneo y los Alpes en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociéndola como una práctica viva y no como una reliquia del pasado.
La UNESCO conecta los conocimientos de las comunidades pastoriles con las necesidades de los responsables políticos: salvaguardando el saber para que perdure y dando a las comunidades un papel activo en su aplicación. Ahora que la COP17 centra su atención en la desertificación, el pastoreo demuestra la eficacia de ambos pasos.
Acerca de la UNESCO
Con 194 Estados Miembros, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura contribuye a la paz y la seguridad liderando la cooperación multilateral en materia de educación, ciencia, cultura, comunicación e información. Con sede en París, la UNESCO tiene oficinas en 54 países y emplea a más de 2300 personas. La UNESCO supervisa más de 2000 sitios del Patrimonio Mundial, Reservas de Biosfera y Geoparques Mundiales, redes de Ciudades Creativas, Educativas, Inclusivas y Sostenibles y más de 13 000 escuelas asociadas, cátedras universitarias e instituciones de formación e investigación con una red mundial de 200 Comisiones Nacionales. Su Director General es Khaled El-Enany.
«Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz» – Constitución de la UNESCO, 1945.






