Algunas escuelas se trasladan hasta tres veces al año para escapar de los efectos del cambio climático. La Iniciativa de Sistemas Educativos Climáticamente Inteligentes está ayudando al sector a prepararse
“A principios de este año, tuvimos que cerrar escuelas”, dice Owiri Angelo De Orubo, director de Educación del país en Kapoeta Sur.
Ha sido testigo de cómo las crisis climáticas están poniendo a prueba el sistema educativo de Sudán del Sur, desde el aumento de las temperaturas y la sequía, que impiden al alumnado asistir a la escuela, hasta la erosión del suelo y las inundaciones, que dañan las instalaciones. “Esto ha afectado especialmente a nuestras niñas, que no pueden asistir a la escuela. Cuando las escuelas cierran debido al calor, vemos casos de matrimonio infantil y trabajo infantil”, afirma.
Sus preocupaciones se hacen eco de las de muchas personas funcionarias de educación que se enfrentan a un clima cada vez más errático en los estados y las zonas administrativas de Sudán del Sur. Algunas escuelas incluso trasladan a sus estudiantes varias veces al año para escapar de los efectos de las fuertes lluvias y las inundaciones. Pero Angelo y otras personas encargadas del planeamiento y la gestión educativa están empezando a ver un rayo de esperanza a medida que toma forma la planificación de un sistema educativo resistente al clima.
Angelo afirma que las escuelas necesitan mejores sistemas de ventilación y de alerta temprana para preparar a las comunidades. Desde el condado de Bor, Michael Mading, presidente de la Comisión de Socorro y Rehabilitación, coincide en que deben construirse nuevas escuelas que resistan las perturbaciones climáticas.
“Cuando llegan las inundaciones, la mayoría de las escuelas quedan sumergidas bajo el agua y los niños y niñas tienen que ser evacuados a terrenos más elevados”, explica Mading. “Tenemos que elaborar planes y políticas que protejan a las personas más vulnerables y puedan orientarles en las evacuaciones”.
En Ecuatoria Oriental, en el condado de Magwi, en Sudán del Sur, la directora de Educación, Achiro Grace Okumu, dice que también ha sido testigo de los efectos del cambio climático. Las escuelas han cerrado y, como resultado, el alumnado ha abandonado los estudios y parte del personal docente ha perdido sus empleos, afirma.
“Las fuertes lluvias han arrancado los techos de las aulas”, dice, y añade que las inundaciones a menudo han bloqueado el acceso a las escuelas. Achiro afirma que la colaboración entre todas las partes interesadas, desde las bases hasta quienes se desempeñan en el alto nivel, es fundamental. “Cuando nos coordinamos, nos aseguramos de que las actividades se lleven a cabo”.
Sudán del Sur es uno de los países más vulnerables al clima del mundo, y las infancias se encuentran entre las poblaciones más indefensas frente a los efectos del cambio climático. En 2021, Sudán del Sur ocupó el séptimo lugar entre 163 países en el Índice de Riesgo Climático de la Infancia.
Ante estos retos, el Ministerio de Educación General e Instrucción (MEGeI) de Sudán del Sur ha dado prioridad al desarrollo de un análisis de riesgos climáticos a nivel estatal para el sector educativo como parte de su plan de trabajo de la Iniciativa de Sistemas Educativos Climáticamente Inteligentes (CSESI, por sus siglas en inglés). El objetivo es planificar de manera eficaz la adaptación al cambio climático y la sostenibilidad medioambiental, como parte de esta iniciativa global que se está llevando a cabo en 35 países con financiación de la Alianza Mundial por la Educación y cuya implementación está a cargo de la UNESCO, el IIPE y Save the Children.
Un análisis de riesgos para cada estado
Como parte de la CSESI, con el apoyo técnico del IIPE, y en colaboración con la Oficina de la UNESCO en Juba, el MEGeI está elaborando actualmente 13 análisis de riesgos climáticos para el sector educativo, uno para cada estado y zona administrativa.
Entre junio y octubre de 2025, se han celebrado cinco talleres en diferentes zonas de Sudán del Sur. Estos talleres permitieron a las personas responsables de educación aportar su experiencia sobre el terreno para la elaboración de diagnósticos de riesgos climáticos para sus estados.
Emilie Martin, especialista en programas educativos del IIPE, afirma que la realización de análisis de riesgos climáticos a nivel estatal es fundamental para una planificación eficaz de la adaptación en el sector educativo de Sudán del Sur. Estos análisis identifican qué peligros climáticos afectan a cada estado y condado, dónde son más vulnerables las escuelas y el alumnado, y qué capacidades existen para responder. “Estos análisis sientan las bases para desarrollar estrategias específicas y basadas en evidencia que aborden las diversas realidades del país”, afirma Martin.
Los talleres proporcionaron información valiosa sobre las realidades que se esconden detrás de los datos. Algunas escuelas se trasladan hasta tres veces al año a espacios temporales de aprendizaje para evitar las inundaciones, explicaron las partes interesadas en la educación, mientras que otras instalaciones escolares funcionan en varios turnos para acoger al alumnado desplazado de las escuelas inundadas.
“Ahora sabemos cómo analizar los altos riesgos y peligros del cambio climático, y cómo podemos idear formas de prevenirlos, cómo podemos crear conciencia para que las personas comprendan la manera de llevar a cabo estas evaluaciones por sí mismas”, afirma Simon Thankol Nynon, director de la Comisión de Socorro y Rehabilitación del condado de Longechuk, que participó en un taller en octubre.
La CSESI apoya a los países para que fomenten sistemas educativos resilientes al clima y garanticen un aprendizaje continuo y seguro para niños, niñas y jóvenes.
De cara al futuro, Michael Mading afirma: “Queremos ver un sistema educativo que no se vea siempre afectado por el cambio climático, un sistema educativo que ofrezca calidad a todas las personas, que incluya a las infancias con discapacidad y anime a las niñas a alcanzar su pleno potencial, y un sistema educativo que proteja los derechos de los grupos minoritarios”.
Acerca de la UNESCO
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