LA Xunta de Galicia destinará 150.000 € a la reparación de los daños causados por la lluvia en la muralla romana de Lugo declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 2000
La Xunta de Galicia destinará 150.000 € a la recuperación y reconstrucción de los daños causados por las fuertes lluvias en la muralla romana de Lugo. Así lo anunció el director general de Patrimonio Cultural, Ángel Miramontes, durante una visita a las obras en la que también participó el delegado territorial de la Xunta en Lugo, Javier Arias, donde especificó que las obras se centrarán en la reconstrucción del tramo comprendido entre las puertas del Carmen y de Santiago y que se extenderán hasta 12 metros para intervenir también en parte del cubo XVI.
En este sentido, el representante de la Conselleria de Cultura, Lengua y Juventud destacó que el Gobierno gallego “actuó de forma inmediata y urgente” en cuanto se produjeron los daños en el muro interior, a la altura de la calle Moucho, un tramo “de entre seis y siete metros” entre las puertas del Carmen y de Santiago.
En concreto, precisó que las actuaciones iniciadas el pasado lunes para lograr “la reconstrucción lo antes posible” de este bien Patrimonio Mundial se están llevando a cabo a buen ritmo y cumpliendo el plazo previsto. Sin embargo, se mostró a favor de la prudencia y, en cuanto al establecimiento de plazos definitivos, «dependiendo de la acción de las condiciones meteorológicas, en las que siguen predominando las precipitaciones, que son constantes y abundantes».
Precisamente, el responsable de Patrimonio de la Xunta informa que los estudios técnicos confirmaron que el incidente se produjo debido al desplazamiento del muro, al no soportar la presión ejercida por el agua acumulada y no contar con un sistema de drenaje eficaz.
En este sentido, destacó que el represamiento afectó a un tramo interior que no pertenece al trazado original del muro, «sino que es fruto de una reconstrucción posterior realizada aproximadamente en la década de 1920», aclaró.
En cualquier caso, Miramontes explicó que los trabajos de estos días se centraron, además de en la retirada de todo el material y la limpieza de la zona, en analizar las condiciones de estabilidad de las zonas colindantes.
Por ello, adelantó que las obras que se realizarán a partir de ahora se centrarán en el relleno interior de la muralla en la zona desmantelada y la ejecución de nuevas obras con mortero de pizarra y cal, replicando los sistemas constructivos originales.
Asimismo, anunció que se levantarán muros de mampostería y se terminará el adarve. En todas estas obras, según se detalla, se utilizará la piedra extraída de las obras de desmantelamiento. 10 millones de euros en 60 actuaciones en la muralla.
Durante la visita, el Director General de Patrimonio aseguró que el Gobierno gallego emprenderá todas las acciones e inversiones necesarias para preservar la conservación de uno de los patrimonios más emblemáticos y reconocibles de Galicia, que siempre ha ocupado un lugar destacado en el compromiso de la Xunta con el patrimonio cultural. Como prueba de ello, destacó que, desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad en el año 2000, la administración regional ha destinado más de 10 millones de euros a la realización de 60 actuaciones.
Finalmente, recordó que la muralla romana de Lugo ya ha sufrido derrumbes a causa de las lluvias en ocasiones anteriores. El último, poco después de obtener el reconocimiento internacional de la UNESCO, afectó a la zona situada en las inmediaciones del hospital de Santa María.
Murallas romanas de Lugo declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad declarada el año 2000 bajo el criterio iv
Las murallas de Lugo se construyeron a finales del siglo III para defender la ciudad romana de Lucus. Todo el circuito se conserva intacto y constituye el mejor ejemplo de fortificaciones tardorromanas en Europa occidental.
Valor Universal Excepcional
Las Murallas Romanas de Lugo, ciudad de la Comunidad Autónoma de Galicia, en el noroeste de España, constituyen un excepcional legado arquitectónico, arqueológico y constructivo de la ingeniería romana, que data de los siglos III y IV d. C.
Las murallas están construidas con paramentos interiores y exteriores de pizarra con granito, con un núcleo de relleno compuesto por conglomerado de losas de pizarra y piezas de piedra labrada procedentes de edificios romanos, entrelazadas con mortero de cal.
Su longitud total de 2117 m, en forma de rectángulo oblongo, ocupa una superficie de 1,68 ha. Su altura varía entre 8 y 10 m, con una anchura de 4,2 m, llegando a los 7 m en algunos puntos específicos.
Las murallas aún conservan 85 torres exteriores, 10 puertas (cinco de las cuales son originales y cinco que se abrieron en época moderna), cuatro escaleras y dos rampas de acceso al camino de ronda a lo largo de la parte superior de las murallas, una de las cuales es interna y la otra externa. Cada torre contenía escaleras de acceso que conducían desde el intervallum hasta el camino de ronda de la muralla de la ciudad, de las cuales se han descubierto un total de 21 hasta la fecha.
Las defensas de Lugo constituyen el ejemplo más completo y mejor conservado de arquitectura militar romana en el Imperio Romano de Occidente.
A pesar de las obras de rehabilitación realizadas, las murallas conservan su trazado original y los elementos constructivos asociados a su finalidad defensiva, con murallas, almenas, torres, fortificaciones, puertas y escaleras tanto modernas como originales y un foso.
Desde su construcción, las murallas han definido el trazado y el crecimiento de la ciudad, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1973, formando parte de ella y convirtiéndose en una estructura emblemática de libre acceso para pasear. Tanto los habitantes locales como los visitantes las han utilizado como espacio de ocio y como parte de la vida urbana durante siglos.
Criterio (iv): Las murallas romanas de Lugo son el mejor ejemplo que se conserva de fortificaciones militares tardorromanas.
Integridad
Las murallas romanas de Lugo conservan visiblemente su trazado original y más de la mitad de sus torres y estructuras defensivas originales, puertas, escaleras y otros elementos, junto con numerosos restos arqueológicos de la época, que ayudan a situar la estructura en su contexto histórico y dan testimonio de su creación y evolución. Los límites de la propiedad incluyen la totalidad de las fortificaciones, mientras que las zonas intramuros y extramuros se incluyen en una zona de amortiguamiento.
Muy pocos conjuntos monumentales pueden ofrecer la misma autenticidad histórica e integridad arqueológica, tanto por su tamaño como por su integración en un entorno urbano y su uso continuado, como parte de un contexto más amplio y cada vez más conocido que ofrece un gran número de restos arqueológicos asociados al monumento. Su originalidad quedó confirmada por los hallazgos y estudios realizados sobre su disposición y estructura completas, el foso o la recuperación de sus portales y escaleras originales, todos ellos prueban fehaciente de su origen romano (entre los siglos III y IV d. C.).
La utilización de materiales locales como pizarra, granito y otras piedras reutilizadas en el proceso constructivo confiere a las murallas tardoimperiales un aspecto original, potenciado además por el hecho de que su perímetro y pasarela superior se conservan completamente intactos.
Las presiones que afectan a las Murallas Romanas incluyen los efectos del uso de la infraestructura de transporte, el agua y la humedad relativa, pero todos ellos son menores y están bajo control.
Autenticidad
La autenticidad de las Murallas Romanas de Lugo reside en que han sobrevivido intactas durante dieciocho siglos. Durante este largo período, se han realizado numerosas intervenciones en partes individuales de las murallas con fines prácticos y estéticos, lo que significa que no se conservan en su forma original exacta. Por lo tanto, con una interpretación restringida, podrían considerarse carentes de cierto grado de autenticidad. Sin embargo, en conjunto, su autenticidad es impecable.
Requisitos de protección y gestión
El marco legal que regula las intervenciones realizadas en el monumento tiene su origen en la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía de Galicia, la Ley Orgánica 1/1981, de 6 de abril, y el Real Decreto 2434/1982, de 24 de julio, sobre traspaso de funciones y servicios de las Administraciones Públicas del Estado a la Comunidad Autónoma de Galicia en materia cultural. La Muralla Romana de Lugo está considerada Bien de Interés Cultural por la Real Orden de 16 de abril de 1921, lo que le otorga la máxima protección legal de sus valores culturales.
Cualquier intervención que afecte a las Murallas o su entorno deberá ajustarse a la normativa específica sobre protección del patrimonio cultural de ámbito nacional, recogida en la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, y a la normativa autonómica recogida en la Ley 8/1995 del Patrimonio Cultural de Galicia.
Este marco normativo implica la colaboración de tres administraciones públicas responsables de la protección del monumento: la Administración Central del Estado, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Lugo.
Esta colaboración entre las diferentes administraciones constituye la base de la gestión directa del monumento, a cargo de la Xunta de Galicia, como propietaria y responsable de su cuidado en la comunidad autónoma.
Todos los trabajos de restauración y mantenimiento de la Muralla Romana se realizan en estricto cumplimiento de las directrices del Plan Integral Avanzados de Conservación y Restauración de las Murallas de Lugo.
El Ayuntamiento de Lugo es responsable de gestionar las actuaciones realizadas en las Murallas de acuerdo con lo establecido en el Plan Especial de Protección, Rehabilitación y Reforma del Recinto Amurallado de la Ciudad de Lugo y su Área de Influencia.
El municipio ha iniciado una serie de intervenciones destinadas a preservar el monumento, que consisten esencialmente en protegerlo del tráfico y la contaminación mediante la conversión del vial que rodea las murallas en una pasarela peatonal y la creación de una pasarela peatonal interior que descongestiona las estructuras adyacentes con una serie de espacios verdes a lo largo de toda su extensión.
Todos estos planes se centran en un proceso de renovación, rehabilitación y puesta en valor del patrimonio cultural de Lugo, representado en un edificio construido específicamente para este fin: el Centro de Visitantes de las Murallas.






