El oasis de AlUla, en el corazón del desierto saudí, ha sido durante mucho tiempo un secreto arqueológico bien guardado. Ahora, la historia milenaria de esta antigua encrucijada de culturas, etapa estratégica en la ruta del incienso que enlazaba a la península arábiga con las grandes civilizaciones de Oriente y Occidente, está siendo desvelada.
Las diferentes etapas del pasado de AlUla están sepultadas bajo las silenciosas arenas del desierto, o grabadas en los muros de basalto y arenisca roja de este oasis, situado en la provincia de Medina, en el noroeste de Arabia Saudita.
“Esto es un fragmento de cerámica antigua”, explica Rut Ballesteros, responsable de la preservación del patrimonio cultural, mientras recoge un trozo de barro cocido. “Y esto parece de metal, quizás sea bronce”, prosigue.
Su misión principal consiste en evaluar el estado de conservación de las tumbas nabateas de Hegra, un sitio de AlUla inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Las 111 tumbas han sido excavadas directamente en las rocas que afloran del suelo del desierto, y en sus fachadas los arqueólogos pueden leer las huellas de diversos períodos culturales: la figura de Humbaba nos traslada a Mesopotamia mientras imágenes de dioses egipcios se alternan con representaciones grecorromanas de Medusa.
Muchas sepulturas contienen textos antiguos que describen a sus poderosos propietarios o que lanzan un signo de advertencia contra quienes se aproximen con malas intenciones.
Hegra empezó a construir su riqueza hace aproximadamente unos 2.000 años gracias a las caravanas que hacían escala para abastecerse de agua, dátiles y otros productos procedentes del oasis. El valle de AlUla era entonces una etapa estratégica en la ruta comercial del incienso, que enlazaba la península arábiga con las grandes civilizaciones de Oriente y Occidente.
En el siglo I de nuestra era, el asentamiento llegó a ser la capital más meridional del pueblo nabateo, la misma cultura que nos legó los monumentos de Petra, en Jordania, actualmente un importante destino turístico. Sin embargo, contrariamente a Petra, Hegra sólo es accesible desde hace pocos años, por lo que su patrimonio ha permanecido casi intacto.
El giro decisivo
En 2016, el gobierno saudí desveló un ambicioso proyecto destinado a diversificar la economía y a generar un contexto propicio a la inversión, y se creó la Comisión Real para AlUla (RCA), con el fin de proteger, salvaguardar y poner de relieve el patrimonio de la región.
Un gran número de expertos nacionales e internacionales, en particular arqueólogos, especialistas en materia de conservación, arquitectos e historiadores, fueron invitados a participar en la transformación del sitio en un oasis cultural.
La perspectiva de un oasis próspero y beneficioso para los negocios y el desarrollo, se puede intuir en los inmensos paneles publicitarios que cubren las obras y trabajos de construcción que se suceden por las calles de AlUla. Con el objetivo de recibir un millón de turistas de aquí a 2030, desde 2018 se han edificado, o están en construcción, ocho grandes hoteles, docenas de alojamientos, y una nueva terminal en el aeropuerto de AlUla que entrará en funcionamiento próximamente.
Una mina de oro para los arqueólogos
Mientras tanto, las excavaciones continúan. Rut Ballesteros, que llegó a AlUla en 2019, cuenta cómo pasó los primeros meses recorriendo maravillada esta región desértica en cuyo centro se extiende un opulento oasis y en la que se han hallado miles de piezas arqueológicas.
En AlUla se han hallado miles de piezas arqueológicas
En Hegra, la especialista en materia de conservación observa la roca. “¿Ves esas marcas blancas? Eso es sal”, explica, señalando una línea que se extiende sobre una estrecha cornisa que contiene una cámara funeraria. “Aquí, el problema principal de la erosión proviene del suelo. Cuando la humedad aumenta, la sal se disuelve, se desplaza por capilaridad y cristaliza de nuevo. Entonces, la piedra se resquebraja. (…) Es preciso consolidar la base de la roca para no perder el conjunto de la fachada”.
Aunque hay diferentes técnicas para evitar que las estructuras se derrumben, en el mes de mayo hay que interrumpir las excavaciones porque suben demasiado las temperaturas.
Osamentas misteriosas
En los laboratorios de la RCU, en el casco urbano de AlUla, cientos de cajas con hallazgos efectuados en las sucesivas campañas esperan el momento de ser analizadas.
Giulia Edmond, responsable de conservación y preservación, abre una caja pequeña con mucho cuidado. En su interior hay un trozo de seda tejida hace 2.000 años, procedente de una de las tumbas. “Esta pieza es sumamente interesante: es el único fragmento de seda de nuestra colección”, explica. Los estudios en curso todavía no han determinado su procedencia. ¿La India?, ¿China, quizá? Mientras tanto, en una sala contigua, un equipo de antropología forense identifica y registra meticulosamente un centenar de esqueletos humanos de Hegra.
“Jamás había visto una concentración semejante de campañas arqueológicas y proyectos de patrimonio en un mismo lugar”, declara por su parte Wissam Khalil, responsable principal de excavaciones arqueológicas en la RCU. Desde 2017, especialistas de más de 20 países han realizado docenas de misiones, la mayoría de ellas codirigidas por expertos saudíes en patrimonio.
Desde 2017, AlUla ha recibido docenas de misiones arqueológicas, dirigidas por expertos de más de 20 países
Hasta el momento, la huella de la presencia humana en la región está establecida en el paleolítico medio e inferior. En 2023, los investigadores descubrieron el hacha de piedra más grande jamás hallada en el mundo, cuya antigüedad se estima en 200.000 años. Los arqueólogos también han excavado varios mustatils (grandes estructuras rectangulares de piedra construidas con fines rituales hace unos 7.000 años), hallazgos indican que la región podría haber sido tan opulenta y desarrollada en el plano agrícola como el Creciente Fértil de Mesopotamia en el mismo periodo histórico. Este descubrimiento podría modificar la perspectiva sobre la historia antigua de Oriente Medio.
Cinco milenios de historia
Una de las características más notables de la región es la concentración de inscripciones, desde imágenes de arte rupestre a petroglifos, pasando por letras grabadas en las laderas de las montañas. “En una pared rocosa se pueden encontrar inscripciones que abarcan cinco milenios de historia”, explica Wissam Khalil. “Esos textos indican a veces la línea sucesoria de reyes u otros dignatarios o reproducen leyes, pero a veces también expresan una idea o un sentimiento de hace 2.000 años”.
A veces, en una pared rocosa se pueden encontrar inscripciones que expresan ideas que tienen 2.000 años
El sitio de Jabal Ikmah, inscrito en 2023 en el Registro Internacional Memoria del Mundo de la UNESCO, está situado al norte del centro urbano de AlUla.
Hasta hace poco, este lugar era desconocido para el público en general, con la excepción de los habitantes de la región, que solían acudir allí para celebrar meriendas campestres. Jabal Ikmah es una auténtica biblioteca a cielo abierto. Las paredes de este cañón rocoso contienen unos 300 grabados, en su mayoría realizados en la segunda mitad del primer milenio antes de nuestra era.
Para el profano, esas inscripciones son un mosaico de trazos misteriosos de formas diversas. Pero el profesor Solaiman Abdulrahman Al-Theeb, historiador especializado en lenguas antiguas, es capaz de descifrar la mayoría de ellas.
Están escritas en arameo, en safaítico, en mineo y en nabateo, lenguas que influyeron en la formación del árabe. En Jabal Ikmah, la mayoría de las inscripciones están redactadas en dadanítico, la lengua de los reinos de Dadan y Lihyan, olvidados desde hace mucho tiempo, que prosperaron en la región entre el año 800 y el 100 antes de nuestra era. Descifrar esas inscripciones ha permitido descubrir algunos secretos de esas poderosas civilizaciones locales que precedieron a los nabateos y que, según los últimos descubrimientos, coexistieron con ellos.
Dadan, un enclave próspero
Solaiman Al-Theeb imparte cursos de dadanítico y lihyanítico en el instituto de lenguas de AlUla, que se inauguró en 2021. El profesor subraya que, si bien el inglés, el chino y el español son útiles para guiar a los turistas que vendrán, el aprendizaje de las lenguas antiguas es una de las claves para comprender la historia y asimilar sus lecciones. “La población local está acostumbrada a ver esas inscripciones. Ahora quieren saber lo que significan”.
Esas inscripciones dan testimonio de notables intercambios culturales. “Los escritos indican que el arameo, una lengua oriunda de Siria, era de uso habitual en Dadan. Hay incluso inscripciones en griego, latín, egipcio, asirio y hebreo”. Solaiman Al-Theeb describe a Dadan como una sociedad de notable estabilidad, multicultural y abierta, con una economía floreciente en la ruta comercial del incienso. “Aquí se podía venerar a cualquier dios, siempre y cuando se respetara a los demás”.
La importancia que concedían a la vida después de la muerte también resulta impresionante en este sitio arqueológico, donde las cavidades de forma cuadrada, excavadas en la ladera de la montaña y flanqueadas por esculturas de leones, sirvieron de sepulcros. Las piedras que obstruían las tumbas fueron retiradas y utilizadas luego en la construcción de la ciudad vecina. Actualmente, en el sitio se están llevando a cabo importantes excavaciones arqueológicas.
Un nuevo capítulo
“En nombre de Alá, yo Zuhair, escribo la fecha de la muerte de Omar en el año 24”. La inscripción islámica más antigua en árabe, datada en el año 644 de nuestra era, ofrece el anticipo de un nuevo capítulo en la historia de AlUla: la llegada del Islam.
La ciudad se convirtió en una etapa de la nueva ruta de peregrinaje entre Damasco y la Meca. En el siglo XII de nuestra era, una nueva ciudad se desarrolló en el valle: la ciudad vieja de AlUla.
En la actualidad, hay autobuses eléctricos que reemplazan a los camellos para llevar a los visitantes hasta la calle peatonal, recientemente restaurada, con sus cafés y tiendas de artesanía entre el laberinto de ladrillos de adobe del casco antiguo. Al igual que en el pasado, los viajeros venidos de lejos tienen a su disposición servicios, refrescos y productos de todo tipo, entre los que figuran los célebres dátiles de AlUla.
Tras el lanzamiento del sector turístico en 2019, el número de visitantes no ha dejado de aumentar
En este nuevo capítulo de la historia de AlUla, es indispensable que se preserve el patrimonio, al tiempo que se concilian las ambiciones de crecimiento y el aumento del número de visitantes con una gestión sostenible de los recursos. Tras el lanzamiento del sector turístico en 2019, el número de visitantes no ha dejado de aumentar, y en 2024 llegaron a AlUla unos 286.000 viajeros. Varias exposiciones internacionales, como “AlUla, maravilla de Arabia”, presentada en París (2019) y en Pekín (2024), también provocaron picos de máxima frecuentación.
Desarrollo y patrimonio
“Antes, apenas éramos un puñado de habitantes en una pequeña ciudad”, cuenta Laila Albalawi, antigua profesora de historia islámica que ahora trabaja como responsable de planificación operativa en la RCU. “Creo que el cambio será beneficioso para todos los vecinos de AlUla”.
En la zona ya se ha puesto en marcha una minuciosa evaluación para medir el impacto del desarrollo acelerado en los sitios actuales y futuros del patrimonio, una iniciativa pionera en Arabia Saudita. Gracias a un acuerdo de cinco años suscrito en julio de 2021, la UNESCO también desempeñará una función en la salvaguarda del patrimonio inmaterial y en el refuerzo de las competencias interculturales en los sitios patrimoniales.
“La conservación del patrimonio debe insertarse en una perspectiva de responsabilidad de cara al porvenir económico y social de la población local”, declara José Ignacio Gallego Revilla, consejero para la UNESCO y los programas culturales, científicos y diplomáticos en la RCU. “No debemos perder nunca de vista lo que cuenta verdaderamente: los valores patrimoniales y los valores humanos subyacentes, tales como el interculturalismo y el intercambio de conocimientos. Esos son los aspectos que marcan la diferencia”.






