El puente, situado en término municipal de Granátula de Calatrava (Ciudad Real), conserva diez arcos y una calzada empedrada de unos 135 metros de longitud. El mural, realizado por Joan Miró en colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas, fue un encargo para dotar de modernidad al aeropuerto con motivo de su ampliación en 1968
El Consejo de Ministros ha declarado hoy, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento el puente de Oreto ubicado en el término municipal de Granátula de Calatrava (Ciudad Real).
El Ministerio de Cultura de España, a petición del Gobierno de Castilla-La Mancha, inició en mayo de 2025 el trámite del expediente para esta declaración, que supone la aplicación de esta categoría de protección, la máxima que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español.
Situación actual del puente
El puente de Oreto —también conocido como puente de Oretum o de Baebio Publio Venusto— es una infraestructura construida sobre el río Jabalón, a su paso por la actual Área Arqueológica de Oreto-Zuqueca, que fue declarada Bien de Interés Cultural por la comunidad autónoma el 1 de agosto de 2024.
A lo largo del tiempo, esta obra hidráulica ha experimentado diversas transformaciones. La estructura actualmente visible presenta una fábrica de mampostería irregular trabada con mortero, con elementos constructivos que encuentran paralelos en obras medievales e, incluso, modernas. No obstante, es posible que se asiente sobre una cimentación de época romana, como se deduce de la presencia de elementos de sillería en la base de alguna de sus pilas.
El puente conserva diez arcos, dispuestos en dos tramos separados por una lengua de tierra o isla central, así como una calzada empedrada de unos 135 metros de longitud.
La construcción del embalse Vega del Jabalón entre los años 1989 y 1991 situó toda la estructura del puente en su interior, haciendo que sea más o menos visible en función de la situación hídrica del embalse. Desde el año 2017 el embalse no se ha llenado por completo, con lo que el puente ha quedado emergido hasta la fecha y, de hecho, es accesible a pie por el antiguo camino que permitía el cruce de la vega y el cauce del río Jabalón desde la ribera norte.
El deterioro sufrido por permanecer sumergido durante 40 años, combinado con episodios en los que la estructura ha quedado emergida, hacía necesario dotar de protección a este puente que ha desempeñado un papel clave en las comunicaciones históricas del sur de la Meseta.
Bien de Interés Cultural el mural de Miró del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat
A propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de bien mueble el mural cerámico de Miró ubicado en la fachada de la Terminal 2B del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
El Ministerio de Cultura inició en noviembre de 2025 el trámite del expediente para esta declaración, que supone el máximo nivel de protección que establece la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.
El mural, obra del artista Joan Miró i Ferrà en colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas, fue un encargo del Ayuntamiento de Barcelona en 1968, con el objetivo de dotar de modernidad a la infraestructura aérea cuando se inauguró la nueva terminal.
Esta colaboración para el aeropuerto no fue el primer trabajo que Miró y Llorens Artigas realizaron juntos. Forma parte de la etapa de grandes murales cerámicos realizados por ambos artistas entre las décadas de 1940 y 1980, junto a otras obras emblemáticas en espacios públicos e instituciones internacionales como la sede de la UNESCO en París (1957), la Universidad de Harvard (1960), el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York (1967), la Fundación Maeght de Saint-Paul-de-Vence (1968) o el Palacio de Congresos de Madrid (1979).
Un panel de grandes dimensiones
Concebido como una gran obra de bienvenida a los visitantes que llegaban por vía aérea, este mural es un panel de piezas cerámicas de dimensiones excepcionales. Con una superficie de 500 metros cuadrados, está formado por 4.865 azulejos esmaltados rectangulares dispuestos de forma horizontal y alcanza un peso total de aproximadamente 35 toneladas.
Todas las placas se cocieron en un horno de tipo noborigama del taller de Llorens Artigas, un horno escalonado que produce resultados irregulares y desiguales en la superficie de las cerámicas. Esta característica se ve acentuada por los efectos de color y luz producto de la libertad al esmaltar de Miró y Artigas. Fueron necesarias 464 hornadas para cocer las casi 5.000 piezas del mosaico.
El montaje de la obra se realizó en 1970 y duró seis meses. Se instalaron 60 placas diarias para cubrir los 500 metros de superficie del mural y se inauguró el 18 de marzo de 1971.
Con la elaboración de este gran mosaico, el autor cumplió la promesa realizada en 1968, cuando afirmó que Barcelona tendría “la gran obra que aún no le había ofrendado”.







