Esta fecha fue establecida por el Consejo Internacional de Archivos (ICA) en conmemoración de su creación, ocurrida el 9 de junio de 1948 bajo el auspicio de la UNESCO
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO).
Durante esta jornada, y frecuentemente extendiéndose a lo largo de toda la semana, archivos de todo el mundo organizan jornadas de puertas abiertas, exposiciones y visitas guiadas para destacar su papel fundamental en la preservación de la memoria histórica, la transparencia y la rendición de cuentas. Y, como no podía ser de otra manera, el CEDOA (Centro de Documentación y Archivo) de la SGAE, que dirige María Luz González Peña, organiza todos los años una serie de eventos y exposiciones para que conozcamos más en profundidad el trabajo de archivos y documental en todas sus áreas. La directora del centro, quiere destacar que el objetivo es facilitar la consulta desde cualquier lugar del mundo, eliminando barreras físicas y ampliando el alcance del archivo.
Este artículo es un homenaje a todas las personas que se dedican a custodiar, cuidar, estudiar y archivar los documentos fundamentales de cualquier organización, institución o empresa para que las generaciones actuales y futuras puedan consultar la información allí depositada. Asimismo, una gran persona, como María Luz tanto profesional como personal y que a lo largo de muchos años de trayectoria, ha sido el alma mater del CEDOA se merece un reconocimiento por parte de todos los medios de comunicación, ya que nos ha ayudado constantemente en nuestro trabajo diario
Los archivos son una de las principales herramientas de las que se dota una sociedad para poder registrar los acontecimientos históricos que la han moldeado. En el archivo no está todo, pero sin un buen archivo es imposible hacer investigación histórica de calidad que permita comprender la sociedad en la que vivimos.
El Día Internacional de los Archivos se celebra el 9 de junio desde su creación en 2007, fecha que se instituyó para dar a conocer los archivos y apoyar al personal que trabajan en ellos. La celebración de este día es una gran oportunidad para que los ciudadanos descubran estos centros y para conocer más acerca de la profesión y el trabajo que desarrollan los archiveros.
Esta fecha fue elegida en conmemoración de la creación del Consejo Internacional de Archivos (ICA), bajo los auspicios de la UNESCO, el 9 de junio de 1948. El ICA con esta conmemoración quiere promover el valor de los archivos y de los archiveros a nivel internacional, dado que desempeñan un papel importante en la rendición de cuentas, la transparencia, la democracia, el patrimonio, la memoria y la sociedad.
En el año 2019 se instituyó la Semana Internacional de los Archivos, en la que las organizaciones del todo el mundo comparten sus eventos y participan en la promoción del valor y la importancia de los archivos y los archiveros, como comentaba anteriormente con el CEDOA, por ejemplo.
Los Archivos son los verdaderos centros de la memoria, ya que en estos conservan la historia y el pasado de las personas, las instituciones, las administraciones, su presente y conservarán su futuro. Los documentos que conservan nos ayudan a comprender quiénes somos y quiénes queremos ser. Queremos difundir entre los ciudadanos el papel de los Archivos en el desarrollo cotidiano de las diferentes actividades que como ciudadanos llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida…desde que nacemos, nos desarrollamos y estudiamos, nos compramos o alquilamos una casa, heredamos, hacemos testamento, vamos al médico, nos relacionamos con las diferentes administraciones (justicia, hacienda, sanidad, educación)…y todas estas actuaciones están testimoniadas en los archivos.
Con la celebración de este Día queremos sensibilizar a nuestros lectores sobre la importancia de los documentos y los archivos, las ventajas de la gestión de los documentos para el buen gobierno y el desarrollo de los países. Tanto el público en general como los sectores privados y públicos deben velar por la necesidad de preservar los documentos y facilitar el acceso a los archivos a largo plazo, dando visibilidad al patrimonio archivístico.
Este patrimonio documental es parte fundamental del patrimonio cultural, que es por sí mismo una inestimable fuente de información del pasado, que nos permite entender el presente y proyectar el futuro, y es garantía y justificación de derechos tanto de los ciudadanos como de los Estados.
Se puede afirmar que las tres funciones principales de un archivo se resumen en: recoger, conservar y servir.
- Recoger: Recepcionar y organizar de forma ordenada los documentos generados por una persona, empresa o institución.
- Conservar: Proteger y custodiar los documentos en condiciones adecuadas, garantizando su integridad y permanencia a lo largo del tiempo.
- Servir: Poner a disposición de los usuarios los fondos documentales para la gestión administrativa, la consulta, la investigación o como prueba legal.
Pero, para garantizar la autenticidad, fiabilidad e integridad de un archivo es fundamental conservar los detalles de su contexto y el de cualquier otro documento estrechamente relacionado, por ejemplo, la finalidad del archivo, el autor, el modo de producción, el contenido y el formato (es decir, el tipo de documento).
Por todo ello contamos con cuatro tipos principales de documentos, clasificados por su formato y contenido en archivística y gestión de información, son: textuales (libros, cartas), gráficos (mapas, planos), sonoros (grabaciones, entrevistas) y audiovisuales (películas, documentales). También pueden dividirse por su utilidad en: legales, financieros, de identidad o administrativos.
Del mismo modo, el objetivo primordial de conservar el patrimonio documental es: Mantener la estabilidad e integridad de los documentos, y asegurar que los documentos puedan ser accesibles a todo el público.
Tampoco podemos olvidar los 3 tipos de patrimonio que clasifica la UNESCO yprincipalmente se establecen en tres grandes ramas según su origen y naturaleza: natural, cultural y mixto.
Igualmente, en el ámbito histórico y cultural, los 5 patrimonios hacen referencia a las categorías de bienes que la UNESCO protege por su excepcional valor universal. Estos se dividen en dos ramas principales:
Patrimonio Cultural
Tangible inmueble: Obras o construcciones arquitectónicas y sitios arqueológicos que no se pueden mover (ej. la Alhambra de Granada, España, o las Pirámides de Teotihuacán en México).
Tangible mueble: Son objetos físicos que pueden trasladarse de un lugar a otro, como documentos históricos, pinturas, esculturas o artesanías.
Intangible (o inmaterial): Tradiciones, expresiones orales, rituales, música, gastronomía y conocimientos transmitidos de generación en generación (ej. la dieta mediterránea)
Patrimonio Natural
Bienes naturales: Monumentos, formaciones geológicas y hábitats de flora y fauna que tienen un valor estético, científico o ambiental extraordinario (ej. el Parque Nacional de Garajonay en la Isla de la Gomera en España).
Patrimonio Mixto
Mixto: Sitios que reúnen de manera excepcional tanto un gran valor natural como elementos culturales o construidos por el ser humano (ej. Ibiza, biodiversidad y cultura, en España, o el Santuario Histórico de Machu Picchu en Perú).
Día Internacional de los Archivos
Los archivos conservan un patrimonio único e irremplazable que se transmite de generación en generación. Los documentos que conservan desde su origen son gestionados en diferentes etapas en los archivos para preservar su valor y su significado. Estos documentos son fuentes fiables de información, y garantizan la seguridad y la transparencia de las actuaciones administrativas.
Los archivos juegan por tanto un papel esencial en el desarrollo de la sociedad y contribuyen a la constitución y salvaguarda de la memoria individual y colectiva.
El acceso libre a los archivos «enriquece nuestro conocimiento de la sociedad, promueve la democracia y protege los derechos de los ciudadanos y mejora la calidad de vida»… Todas estas afirmaciones están recogidas en la Declaración Universal sobre los Archivos aprobada por el Consejo Internacional de Archivos en 2010.
En el año 2019 se instituyó la Semana Internacional de los Archivos, en la que las organizaciones del todo el mundo comparten sus eventos y participan en la promoción del valor y la importancia de los archivos y los archiveros.
Los Archivos son los verdaderos centros de la memoria, ya que en estos conservan la historia y el pasado de las personas, las instituciones, las administraciones, su presente y conservarán su futuro. Los documentos que conservan nos ayudan a comprender quiénes somos y quiénes queremos ser. Queremos difundir entre los ciudadanos el papel de los Archivos en el desarrollo cotidiano de las diferentes actividades que como ciudadanos llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida…desde que nacemos, nos desarrollamos y estudiamos, nos compramos o alquilamos una casa, heredamos, hacemos testamento, vamos al médico, nos relacionamos con las diferentes administraciones (justicia, hacienda, sanidad, educación,) …y todas estas actuaciones están testimoniadas en los archivos.
Con la celebración de este Día queremos sensibilizar a la opinión pública sobre la importancia de los documentos y los archivos, las ventajas de la gestión de los documentos para el buen gobierno y el desarrollo de los países. Tanto el público en general como los sectores privados y públicos deben velar por la necesidad de preservar los documentos y facilitar el acceso a los archivos a largo plazo, dando visibilidad al patrimonio archivístico.
Este patrimonio documental es parte fundamental del patrimonio cultural, que es por sí mismo una inestimable fuente de información del pasado, que nos permite entender el presente y proyectar el futuro, y es garantía y justificación de derechos tanto de los ciudadanos como de los Estados.
Sobre el CEDOA de la SGAE
El CEDOA (Centro de Documentación y Archivo de la SGAE) no es simplemente una oficina de registros; es, en esencia, el archivo de música civil más importante de España y uno de los tesoros documentales de artes escénicas más relevantes del mundo.
Ubicado en el Palacio de Longoria en Madrid, este centro custodia la memoria viva de la creación musical y dramática de nuestro país desde finales del siglo XIX hasta la actualidad.
Aunque el CEDOA como estructura unificada nació oficialmente el 23 de julio de 1993 se unen los dos servicios —archivo y biblioteca — (fusionando la antigua biblioteca teatral y los archivos comerciales de la entidad), su historia real empieza en 1899.
Cuando el compositor Ruperto Chapí y el escritor Sinesio Delgado fundaron la Sociedad de Autores Españoles para defenderse del control asfixiante de los editores de la época, decidieron crear su propio archivo. En 1901, la sociedad compró los fondos de las antiguas galerías líricas del siglo XIX, blindando un patrimonio histórico sin parangón.
Además, el CEDOA custodia más de 60 legados y fondos personales de creadores capitales de nuestra historia cultural, como los compositores José Serrano, Pablo Luna, Conrado del Campo, Chueca o Jacinto Guerrero.
La gran digitalización
Durante décadas, el CEDOA operó principalmente como una biblioteca especializada para investigadores y un servicio logístico clave: el alquiler de materiales de orquesta. Si un teatro de ópera de Viena, Tokio o Madrid quería programar una zarzuela española, acudía al CEDOA para conseguir las partituras exactas y limpias para cada músico.
Sin embargo, el archivo ha vivido su revolución más ambiciosa con la apertura de su catálogo y archivo digital. El centro ha puesto a disposición del público en línea más de 15.000 obras en dominio público digitalizadas en PDF, permitiendo que partituras originales, libretos históricos y manuscritos descansen a solo un clic de cualquier músico o investigador del planeta.
El CEDOA ya no es solo el guardián de la partitura de La verbena de la Paloma o La de revoltosa; es una herramienta viva, digital y global que garantiza que el patrimonio sonoro en español no se diluya en el tiempo.
El CEDOA custodia más de 60 legados y fondos personales. Estos archivos van mucho más allá de las partituras; incluyen manuscritos originales, correspondencia privada, libretos anotados por los propios autores, fotografías y grabaciones de audio que permiten a los musicólogos reconstruir el proceso creativo de cada artista.
Los fondos y legados de compositores más destacados custodiados en el archivo se dividen según su perfil musical y época histórica:
Colecciones especiales y archivos personales. Maestros de la Zarzuela y el Teatro Lírico
María Luz González Peña, dice: “Nuestro archivo se ha visto enriquecido a lo largo de las últimas décadas con adquisiciones, donaciones y legados, de instituciones o de particulares, herederos de autores o de intérpretes, que constituyen las denominadas Colecciones Especiales y Archivos Personales. Nos limitamos aquí a enumerar los fondos, la mayoría de ellos ya inventariados, incluso digitalizados, como ocurre con los de Francisco Alonso o José Serrano.
Es el verdadero núcleo histórico del centro. Aquí descansan las obras cumbre de los géneros musicales más castizos de España.
- Federico Chueca (1846-1908): El alma del «género chico». Su fondo conserva manuscritos fundamentales de la historia musical de Madrid, como La Gran Vía o Agua, azucarillos y aguardiente.
- Ruperto Chapí (1851-1909): Co-fundador de la propia sociedad de autores. Su legado es inmenso e incluye las partituras e ideas originales de La revoltosa y El rey que rabió.
- Francisco Alonso (1887-1948): Uno de los fondos más alegres y prolíficos, repleto de los sainetes, revistas y zarzuelas que dominaron la escena madrileña, como La parrala o Las leandras (compartido en parte con el ICCMU).
- José Serrano (1873-1941) y Pablo Luna (1879-1942): Autores de grandes obras de la zarzuela grande como La canción del olvido o El asombro de Damasco, cuyos legados guardan apuntes de composición esenciales.
Música Sinfónica y de Cámara
Grandes nombres que llevaron la música académica y de concierto española a un nivel internacional durante el siglo XX.
- Conrado del Campo (1878-1953): Es uno de los legados más voluminosos y de mayor valor musicológico dentro de la SGAE. Incluye no solo sus cuartetos de cuerda y poemas sinfónicos, sino también abundante correspondencia que retrata la vida musical madrileña de la primera mitad del siglo XX.
- Tomás Bretón (1850-1923): Aunque celebérrimo por La verbena de la Paloma, su fondo destaca por documentar su inmensa faceta como compositor de óperas en español y música sinfónica pureza.
- Ángel Arteaga (1928-1984) y José Muñoz Molleda (1905-1988): Compositores que representan la evolución hacia la música de vanguardia, de cámara y las bandas sonoras para el cine español de mediados de siglo.
Música Popular, Canción Española y Pop del Siglo XX
El CEDOA también resguarda la memoria pop, la música de variedades, la copla y las bandas sonoras que marcaron a varias generaciones.
- Bernardo Bonezzi (1964-2012): Icono indiscutible de la «Movida Madrileña» (líder de Zombies y autor de Groenlandia). Su fondo personal es fascinante porque documenta la transición a la modernidad e incluye sus composiciones posteriores para el cine de Pedro Almodóvar (¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Mujeres al borde de un ataque de nervios).
- Waldo de los Ríos (1934-1977) y Adolfo Waitzman (1930-1988): Figuras clave de los arreglos modernos y la música para televisión y cine en las décadas de los 60, 70 y 80. Waitzman, por ejemplo, fue el compositor de la mítica sintonía del concurso Un, dos, tres… responda otra vez.
- Genaro Monreal (1894-1974) y Luis Barta (1887-1978): Maestros indiscutibles del cuplé, la canción española y la música de variedades de principios y mediados del siglo pasado, responsables de cientos de canciones que cantaba todo el país.
Al ser archivos privados donados por las familias, a menudo contienen objetos personales curiosos: desde las batutas de los directores hasta contratos originales firmados con teatros de todo el mundo que revelan cómo funcionaba el negocio de la música en épocas pasadas.
Interpretar una zarzuela no es tan sencillo como comprar una partitura en una tienda. Al tratarse de música compleja (que incluye partituras completas para el director, partituras individuales para cada instrumento de la orquesta, textos de los libretos y partituras para el coro y solistas), los materiales de gran formato tradicionalmente no se venden, sino que se alquilan por un tiempo determinado.
El CEDOA de la SGAE cuenta con su propio portal web (Archivo SGAE) para gestionar el mayor catálogo mundial de este tipo de materiales líricos españoles. Su funcionamiento sigue un procedimiento muy pautado:
El CEDOA conserva:
- 10.000 materiales orquestales de teatro lírico (zarzuela, ópera, revista).
- 44.000 partituras de música de cámara y sinfónica.
- 40.000 obras de música popular (1940–1985).
- 45.000 libretos de teatro musical y teatro hablado.
- Más de 15.000 fotografías de autores, intérpretes y producciones.
- 61 legados personales y varios fondos institucionales.
A ello se suman colecciones bibliográficas especializadas, fondos hemerográficos y materiales heterogéneos que documentan más de un siglo de creación escénica y musical en España.
El CEDOA no es un archivo estático. Su actividad diaria sostiene buena parte de la programación musical del país. Teatros, orquestas y festivales recurren a su servicio de alquiler de materiales de orquesta, fundamental para la interpretación de zarzuela, ópera española y repertorio sinfónico nacional.
Además, investigadores y estudiantes pueden consultar los fondos en las sedes de Madrid y Barcelona, con servicios de reprografía sujetos a la legislación de propiedad intelectual.
Como hemos apuntado anteriormente, en junio de 2024, la SGAE presentó el nuevo sitio web del CEDOA, un hito que marca un antes y un después en el acceso al patrimonio musical español. La plataforma permite consultar gratuitamente miles de documentos y ofrece acceso directo a más de 15.000 obras en dominio público, digitalizadas en PDF.
La directora del centro, Mariluz González Peña, destacó, en su momento, durante la presentación que el objetivo es facilitar la consulta desde cualquier lugar del mundo, eliminando barreras físicas y ampliando el alcance del archivo.
El valor del CEDOA trasciende lo documental. Su fondo de teatro lírico —el más relevante históricamente— es clave para comprender la evolución de la zarzuela y la ópera española. Sus fondos personales, que incluyen archivos de compositores, libretistas e intérpretes, permiten reconstruir procesos creativos, redes profesionales y contextos históricos.
En un país donde la preservación del patrimonio musical ha sido irregular, el CEDOA se ha consolidado como una institución de referencia, comparable a los grandes archivos europeos de música escénica.
La digitalización masiva, la ampliación de fondos y la creciente colaboración con instituciones culturales sitúan al CEDOA en una posición estratégica para las próximas décadas.
Su misión —recuperar, conservar y difundir el patrimonio musical y teatral español— se vuelve aún más relevante en un ecosistema cultural que exige accesibilidad, rigor y memoria.
En definitiva, el CEDOA no solo custodia partituras y libretos: custodia la historia viva de la creación española.
La digitalización supone un salto cualitativo:
- democratiza el acceso al repertorio español,
- facilita la investigación internacional,
- y garantiza la preservación de materiales frágiles.
Según la propia SGAE, esta publicación en línea “marca un antes y un después en el conocimiento y la investigación del repertorio teatral y musical español”.
Uno de los tesoros del CEDOA son sus fondos personales, legados por compositores, libretistas, intérpretes y editores. Estos archivos permiten reconstruir procesos creativos, redes profesionales y contextos históricos que no aparecen en las partituras.
Entre los materiales conservados hay:
- manuscritos originales,
- correspondencia,
- fotografías,
- documentos administrativos,
- objetos personales,
- y materiales de trabajo.
Estos fondos son esenciales para la musicología contemporánea, que cada vez presta más atención a los procesos creativos y a la dimensión social de la música.
El CEDOA se encuentra en un momento clave. La digitalización masiva, la ampliación de fondos y la creciente colaboración con instituciones culturales lo sitúan en una posición estratégica para las próximas décadas.
Su misión —recuperar, conservar y difundir el patrimonio musical y teatral español— adquiere una relevancia especial en un país donde la preservación del patrimonio musical ha sido históricamente irregular.
Hoy, el CEDOA no solo custodia partituras y libretos: custodia la memoria viva de la creación española, un legado que, gracias a su labor, seguirá resonando en teatros, auditorios y estudios de investigación dentro y fuera del país.
La zarzuela en el CEDOA: el corazón vivo del archivo que custodia el gran género español
La zarzuela, el género lírico que definió la identidad musical española durante más de un siglo. Si el CEDOA es el archivo de música civil más importante del país, la zarzuela es su tesoro más vasto y simbólico.
El archivo conserva materiales de orquesta de más de diez mil zarzuelas, según la descripción institucional del propio CEDOA. A ello se suman unas dos mil partituras originales manuscritas, muchas de ellas autógrafas, y unos cuarenta y cinco mil libretos editados o manuscritos, que conforman el mayor corpus documental del teatro lírico español existente en una sola institución.
La historia del CEDOA está íntimamente ligada a la de la zarzuela. Cuando en 1899 Ruperto Chapí y Sinesio Delgado fundaron la Sociedad de Autores Españoles, el archivo musical del propio Chapí se convirtió en la base del fondo lírico que hoy custodia la SGAE.
Pocos años después, en 1901, la entidad adquirió los archivos de varias editoriales, creando lo que entonces se llamó un “archivo único” del teatro lírico español. Ese núcleo inicial, formado por partituras, materiales de orquesta y libretos, ha crecido durante más de un siglo con las obras depositadas por los autores asociados.
El resultado es un archivo que no solo conserva la historia de la zarzuela: la explica, la contextualiza y la hace accesible.
El CEDOA conserva 10.000 títulos de zarzuela, pero esa cifra es solo el principio. Como recuerda la directora del archivo, María Luz González Peña, “se conserva mucho, pero se escribió mucho más”.
Los más de 40.000 libretos conservados en el archivo incluyen obras de las que no ha sobrevivido la música. Sabemos que existieron, que se estrenaron, que formaron parte del repertorio, pero no dónde están sus partituras. Es una de las grandes paradojas del género: su enorme popularidad no siempre vino acompañada de una preservación sistemática.
Aun así, lo que sí se conserva permite reconstruir un mapa extraordinario:
- zarzuelas gallegas escritas por catalanes,
- zarzuelas asturianas compuestas por aragoneses,
- títulos madrileños que triunfaron en América Latina.
La zarzuela fue “el género por excelencia”, capaz de inundarlo todo, desde los teatros de Madrid hasta los coliseos de ultramar.
Para musicólogos, directores de escena, investigadores teatrales y programadores, el CEDOA es un laboratorio vivo.
El fondo de teatro lírico —descrito por el propio archivo como su sección de mayor relevancia histórica— reúne partituras originales, materiales de orquesta y libretos que permiten estudiar no solo las obras, sino también sus procesos de producción, sus variantes, sus revisiones y sus contextos de estreno.
Los materiales conservan anotaciones manuscritas de compositores como Chapí o Barbieri, que revelan decisiones de instrumentación, cortes, añadidos o ajustes para intérpretes concretos. Son documentos que permiten escuchar la zarzuela “desde dentro”.
El CEDOA no es un panteón. Su servicio de alquiler de materiales de orquesta es fundamental para que teatros y orquestas puedan programar zarzuela hoy. Miles de producciones contemporáneas —desde reposiciones históricas hasta montajes innovadores— dependen de estos materiales para que suenen con rigor y fidelidad.
El archivo, además, se ha abierto al mundo con la digitalización de más de 15.000 obras en dominio público, accesibles gratuitamente desde 2024, lo que incluye una parte significativa del repertorio lírico español.
La presencia de la zarzuela en el CEDOA no es solo cuantitativa: es identitaria. El archivo custodia la memoria de un género que definió la vida cultural española durante más de cien años y que hoy vive un proceso de revalorización internacional.
En un momento en que la candidatura de la zarzuela a Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO gana impulso, el CEDOA se convierte en una pieza estratégica: sin archivo no hay memoria, sin memoria no hay patrimonio, y sin patrimonio no hay futuro. Y, nosotros, desde nuestra revista digital, solo esperamos que el gobierno de España tenga la valentía y el coraje suficiente para presentar la candidatura a la Organización para ser declarada la Zarzuela Patrimonio Cultural Inmaterial, ya.
La zarzuela, gracias al CEDOA, no es un género del pasado: es un legado vivo, disponible, que se puede examinar, investigar o analizar y, además, es programable.
Y, por último, desde la revista digital patrimonioactual.com esperamos que los que continúen la labor profesional realizada por la directora del CEDOA María Luz González Peña, próxima a jubilarse, sigan realizando un trabajo tan excepcional y con tanta dedicación, dando siempre facilidades a cualquiera que preguntase o necesitase cualquier cosa del Centro de Documentación y Archivo de la SGAE.








