En su resolución 47/196, la Asamblea General invitó a todos los Estados a que dediquen el Día a presentar y promover, según proceda en el contexto nacional, actividades concretas de erradicación de la pobreza y la indigencia
La conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se remonta al 17 de octubre de 1987.
Ese día, más de cien mil personas se congregaron en la plaza del Trocadero, en París, donde en 1948 se había firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos, para rendir homenaje a las víctimas de la pobreza extrema, la violencia y el hambre.
Los allí reunidos proclamaron que la pobreza es una violación de los derechos humanos y afirmaron la necesidad de aunar esfuerzos para garantizar su respeto.
Desde entonces, personas de toda condición, creencia y origen social se reúnen cada año ante estas placas para renovar su compromiso y mostrar su solidaridad con los pobres.
La erradicación de la pobreza es un imperativo desde el punto de vista de los derechos humanos, el desarrollo y la paz.
Audrey Azoulay,Directora General de la UNESCO, lanzó un mensaje con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza «Como dijo en 2002 el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, «la pobreza es una negación de los derechos humanos» de cada persona. De hecho, la pobreza es doblemente indignante. No solo conduce a la privación, el hambre y el sufrimiento diarios, sino que además impide el disfrute de los derechos y libertades fundamentales de que todo ser humano debería poder gozar sin obstáculos. «
El tema de 2025 se centra en poner fin al maltrato social e institucional garantizando el respeto y el apoyo efectivo a las familias. Construyamos instituciones que ayuden a las familias a permanecer unidas, prosperar y forjar su propio futuro.
Garantizar el respeto y el apoyo adecuado a las familias
En este Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre), se pretender recalcar que acabar con la pobreza es una cuestión de dignidad, justicia y pertenencia, no solo de ingresos.
El tema de este año destaca una de las vertientes más difíciles de ver de la pobreza: el maltrato social e institucional que sufren las personas que viven en la pobreza. Esto se consigue garantizando un apoyo respetuoso y eficaz a las familias, con un objetivo claro: dar prioridad a los más desfavorecidos y crear instituciones que ayuden a las familias a permanecer unidas, prosperar y forjar su propio futuro.
Las familias que viven en situación de pobreza suelen enfrentarse al estigma y al rechazo precisamente en los lugares donde deberían recibir apoyo, como en las escuelas, clínicas, oficinas de asistencia social o servicios de protección infantil.
Madres solteras, familias indígenas y otros grupos históricamente discriminados denuncian maltratos, injusticias y deshumanización que minan su autoestima y destruyen su agencia personal, lo que en ocasiones lleva a situaciones de separación familiar, con consecuencias emocionales y sociales duraderas para niñas, niños y padres.
Debemos avanzar para garantizar que se respeta y apoya adecuadamente a las familias a través de:
- instituciones que den prioridad a las personas, alejándose de la cultura de la desconfianza, la vigilancia intrusiva y el control, para acercarse a una cultura de confianza, respeto y colaboración;
- el reconocimiento de los esfuerzos que ya están haciendo los padres en situación de pobreza y apoyarles adecuadamente para garantizar un futuro mejor para ellos y sus hijos;
- la transformación de las instituciones de protección de la infancia en un sistema de apoyo a toda la familia, reforzando la capacidad de los padres para cuidar de sus propios hijos y salir de la pobreza persistente.
Las políticas familiares son fundamentales para alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular los relacionados con la erradicación de la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, la inclusión social, el trabajo decente y el ODS 16 sobre instituciones justas y pacíficas.
Nuestras políticas y acciones deben guiarse por las realidades de la vida de las personas que viven en la pobreza y formularse con su participación activa, informada y significativa. Esta es la única manera de construir un entorno respetuoso y solidario que saque a las familias de la pobreza, empodere a los niños y cree una sociedad más justa y equitativa.
¿Sabías que…?
- Más de 690 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema (con menos de 2,15 dólares al día), y casi la mitad de la población mundial vive con menos de 6,85 dólares al día, lo que deja a muchos a solo un golpe de distancia de la miseria.
- La pobreza no es una realidad fija: muchas familias entran y salen de ella, a veces solo por un tiempo. Por eso, es tan importante prevenir que alguien caiga en la pobreza como ayudar a quienes ya están atrapados en ella.
- La crisis climática también golpea con más fuerza a quienes menos tienen. La mitad más pobre del planeta apenas contribuye a las emisiones de gases, pero soporta la mayor parte de las pérdidas económicas y humanas causadas por los desastres climáticos.
- Los conflictos agravan la pobreza: la proporción de personas en situación de pobreza extrema que viven en entornos frágiles y afectados por conflictos ha aumentado considerablemente.
Acerca de la UNESCO
Con 194 Estados Miembros, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura contribuye a la paz y la seguridad liderando la cooperación multilateral en materia de educación, ciencia, cultura, comunicación e información. La UNESCO supervisa más de 2000 sitios del Patrimonio Mundial, Reservas de la Biosfera y Geoparques Mundiales; varios centenares de Ciudades Creativas, Educativas, Inclusivas y Sostenibles; y más de 13 000 escuelas asociadas, cátedras universitarias e instituciones de formación e investigación, con una red global de 200 Comisiones Nacionales. Con sede en París, la organización tiene oficinas en 54 países y emplea a más de 2.300 personas. Su Directora General es Audrey Azoulay.
«Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz» – Constitución de la UNESCO, 1945.
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