Me da vergüenza ver como media España se incendia y el presidente del gobierno y todos los ministros están “desaparecidos en vacaciones”
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO).
El problema de los incendios en España es un tema complejo y recurrente que genera una crítica multifacética, abarcando desde la gestión política hasta las causas estructurales y el impacto social y ambiental.
La situación actual, con 2025 marcando el tercer peor año en superficie quemada de la serie histórica, pone de manifiesto que, a pesar de los esfuerzos, el problema persiste y se agrava.
Mala gestión y prevención
Uno de los puntos más señalados es la gestión y prevención de los incendios, con un enfoque que muchos expertos y sindicatos consideran deficiente. Se critica que la política de prevención no tiene un enfoque estratégico a largo plazo, sino que se centra en la extinción durante los meses de verano.
Un dato revelador es la reducción de personal forestal en invierno, cuando, según los especialistas, los incendios se «apagan» realmente a través de la limpieza y el mantenimiento de los montes.
Además, la precariedad laboral de muchos bomberos forestales, a menudo subcontratados y con contratos temporales, es un factor que debilita la capacidad de respuesta y desmotiva a un colectivo que se juega la vida en primera línea. La sustitución de vigilantes de incendios por cámaras también ha sido objeto de controversia, ya que estas tecnologías no pueden ofrecer la misma información ni el mismo juicio que un profesional en el terreno.
Las causas estructurales de un problema habitual
Los incendios forestales en España no son solo un fenómeno meteorológico, sino el resultado de una combinación de factores estructurales.
El abandono rural y la concentración de la población en las zonas urbanas han provocado un aumento de la interfaz urbano-forestal, con viviendas construidas en zonas de riesgo, y, al mismo tiempo, han dejado los montes sin la gestión tradicional que actuaba como cortafuegos natural.
Esto ha llevado a una acumulación de «combustible» forestal que, sumado a las condiciones de calor extremo, sequía y fuertes vientos, crea el escenario perfecto para que un pequeño conato se convierta rápidamente en un Gran Incendio Forestal, un fenómeno cada vez más virulento e incontrolable.
Impacto social y emocional
La crítica a los incendios también debe considerar su impacto humano y social.
Más allá de la destrucción material y ambiental, estos eventos dejan una profunda huella en las comunidades afectadas. La evacuación de miles de personas, la pérdida de viviendas y medios de vida, y la angustia de ver los paisajes y el patrimonio cultural y natural calcinados son una realidad devastadora. El daño emocional es incalculable, especialmente para aquellos que sufren año tras año la misma tragedia.
Críticas políticas y falta de consenso
El debate político sobre la gestión de los incendios es otro foco de crítica. En momentos de emergencia, las acusaciones entre diferentes partidos y niveles de gobierno son habituales.
Mientras unos señalan la falta de previsión y la lentitud en la respuesta, otros defienden la labor de los operativos.
Esta falta de consenso y de una estrategia unificada y a largo plazo entre las administraciones (estatal, autonómica y local) obstaculiza una solución efectiva y duradera al problema.
En resumen, la crítica a los incendios en España es una llamada de atención sobre la necesidad de un cambio de paradigma. Requiere dejar de ver el fuego solo como un evento de extinción y comenzar a abordarlo como un problema complejo de gestión del territorio, con una inversión real en prevención, una mejora de las condiciones de los profesionales forestales y un plan estratégico a largo plazo que involucre a todos los actores y a la sociedad en su conjunto.
Como estamos viendo durante estos últimos días, el gobierno de España desaparecido en sus escondrijos veraniegos con el presidente del gobierno Sánchez en la Residencia Real de la Mareta, eso sí, ayer visitó dos Comunidades y hoy se vuelve a Lanzarote con la justificación de una reunión con el presidente de Canarias. Ustedes creen que se puede tener más cara, yo no. Además, “el que quiera ayuda que la pida que son las cinco de la tarde y no ha comido”.
El Patrimonio Cultural y Natural declarado por la UNESCO está en peligro en España
La preocupación por la vulnerabilidad del Patrimonio Cultural y Natural de España frente a las amenazas del presente es un tema cada vez más urgente.
Los recientes eventos, como el incendio de Las Médulas, ponen de manifiesto que los tesoros reconocidos por la UNESCO no son inmunes a los peligros derivados del cambio climático, la falta de gestión y el abandono. No se limpia el monte, no se deja pastar al ganado, no se permite recoger leña, y muchas otras cuestiones absurdas.
Las Médulas, un ejemplo doloroso
El incendio de Las Médulas es un claro y trágico ejemplo. Este paisaje cultural, modelado por la ingeniería romana y reconfigurado por la naturaleza, ha sufrido un golpe devastador.
Aunque las formaciones de tierra rojiza de las antiguas minas no han ardido, la vegetación que las rodeaba, incluyendo los emblemáticos castaños milenarios, ha sido calcinada.
Este daño no solo es ecológico y paisajístico, sino que también afecta a la autenticidad del sitio y a la memoria colectiva de la comunidad que lo habita. El incendio ha puesto de manifiesto la fragilidad de estos «paisajes culturales«, donde el valor reside en la interacción entre la obra del hombre y la naturaleza.
El cambio climático como amenaza global
Las Médulas es solo un síntoma de un problema mucho mayor. El cambio climático, con sus fenómenos extremos como las olas de calor, las sequías y los incendios forestales, se ha convertido en la principal amenaza para muchos de los sitios del Patrimonio de la Humanidad en España.
La UNESCO ha advertido en repetidas ocasiones sobre la necesidad de actuar.
- Incendios forestales: Además de Las Médulas, otros espacios naturales de gran valor han estado en peligro, como el Parque Nacional de Doñana, también Patrimonio de la Humanidad. La combinación de altas temperaturas, sequía y abandono rural crea el caldo de cultivo perfecto para incendios de una virulencia nunca antes vista.
- Sequía y desertificación: La falta de lluvia afecta a acuíferos y humedales, como el de Doñana, poniendo en peligro su biodiversidad única. La UNESCO ha llegado a amenazar con incluir a este espacio en su «Lista del Patrimonio Mundial en Peligro» debido a la sobreexplotación del acuífero y a la fragilidad de su ecosistema.
- Erosión y degradación: El aumento de las lluvias torrenciales y los cambios de temperatura extremos también afectan a monumentos históricos. La erosión de la piedra, el deterioro de fachadas y estructuras, y los daños en yacimientos arqueológicos son consecuencias directas de la inestabilidad climática.
La falta de gestión y la despoblación
Más allá de los factores climáticos, la falta de una gestión adecuada del territorio es una de las principales causas de la vulnerabilidad de nuestro patrimonio. El abandono de las zonas rurales ha provocado la acumulación de biomasa en los montes, que se convierten en auténticas bombas de relojería.
La ausencia de un plan estratégico a largo plazo para la prevención de incendios, que incluya la limpieza de los bosques y el fomento de actividades tradicionales (como la ganadería extensiva), es una crítica recurrente.
El futuro incierto
El futuro del Patrimonio de la Humanidad en España está ligado a nuestra capacidad para adaptarnos al cambio climático y para desarrollar políticas de protección más efectivas. El desafío es enorme, ya que no se trata solo de invertir en extinción, sino de repensar la relación con nuestro territorio. La conservación de estos tesoros no es solo una responsabilidad de las administraciones, sino un compromiso de toda la sociedad.
Los daños a Las Médulas son una dura lección que nos obliga a actuar de forma urgente y contundente para evitar que otros espacios de valor incalculable sigan el mismo camino.
Las Médulas declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el año 1997 bajo los criterios (i) (ii) (iii) y (iv)

El incendio de Las Médulas, un trágico suceso que ha teñido de negro uno de los paisajes más icónicos de España, ha generado una gran conmoción y una profunda reflexión sobre las vulnerabilidades de nuestro patrimonio natural y cultural.
Este evento no solo ha provocado una destrucción ambiental, sino que ha puesto de relieve una serie de deficiencias en la gestión y prevención de incendios en España.
Valor Universal Excepcional
Las Médulas es una zona minera romana ubicada en la comunidad autónoma de Castilla y León, en una zona montañosa del noroeste de España. En el siglo I d. C., las autoridades imperiales romanas comenzaron a explotar los yacimientos auríferos de esta región mediante una técnica basada en la energía hidráulica.
Tras dos siglos de explotación, los romanos se retiraron, dejando un paisaje devastado. Al no haber actividad industrial posterior, los impresionantes vestigios de esta notable tecnología antigua son visibles por doquier, como escarpados laderas y extensas áreas de escombreras, ahora utilizadas para la agricultura.
La Zona Arqueológica de Las Médulas, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial, abarca más de 2000 ha. Comprende las minas y también grandes áreas cubiertas por los relaves resultantes del proceso. Existen presas que antiguamente recolectaban las grandes cantidades de agua necesarias para el proceso minero y canales intrincados por los que se transportaba el agua a las minas.
Existen aldeas tanto de los habitantes indígenas como del personal administrativo y de apoyo imperial (incluyendo unidades del ejército), así como una importante calzada romana y numerosas rutas secundarias, utilizadas durante las operaciones mineras. El proceso minero, conocido por Plinio como ruina montium, aprovechaba la inmensa fuerza de las grandes masas de agua.
El agua de manantiales, lluvia y nieve derretida se recogía en grandes embalses, conectados a las minas mediante un sistema de canales de gravedad bien construidos a lo largo de largas distancias. Estos se excavaban en los estratos estériles, a muchos metros de profundidad, sobre las capas de conglomerado aurífero.
Al abrirse las compuertas de las presas, enormes cantidades de agua fluían hacia los canales, que se cerraban en sus extremos. La presión así acumulada provocaba la explosión de la roca y su arrastre, formando enormes áreas de relaves de varios kilómetros de longitud.
El proceso se aprecia vívidamente en el frente de trabajo del yacimiento principal de Las Médulas, donde las medias secciones de las galerías utilizadas para la última operación se recortan contra la escarpada pared rocosa. Las capas del conglomerado aurífero se fragmentaron de la misma manera, pero el conglomerado friable se filtró a través de canales de lavado, donde las partículas pesadas de oro cayeron al fondo.
La parte no metálica se filtró a las capas de relaves estériles. Las grandes rocas resultantes de este proceso se retiraron a mano, como lo demuestran los ordenados montones dispersos por el paisaje.
El frente de operación de este espectacular proceso minero se desplazó lentamente a través del paisaje. El tajo principal Las Médulas cubre más de 10 km² y el frente de trabajo en el tajo subsidiario La Frisga tiene más de 600 m de ancho.
El sistema de canales y conductos de agua se extendió por al menos 100 km. Las curvas de nivel se utilizaron con gran habilidad para mantener pendientes uniformes a lo largo de largas distancias, a fin de proporcionar una acumulación constante de agua cuando se abrieron las compuertas. Estos canales, de los cuales se han despejado pequeños tramos, pueden verse en muchas partes del sitio.
El estudio arqueológico durante muchos años, tanto sobre el terreno como mediante observación aérea y fotografía, ha identificado varios asentamientos dentro del área. Un grupo seleccionado ha sido excavado parcialmente y demuestra las diferencias esenciales entre el modo de vida de los indígenas y el de las comunidades administrativas entrantes.
Criterio (i): Las Médulas es una obra importante del genio creativo humano en el campo de la minería, y específicamente en la tecnología del ruina montium, la aplicación de la energía hidráulica y los sistemas de extracción de oro en una escala, eficiencia e importancia económica que fueron de importancia económica decisiva para el Imperio Romano en los dos primeros siglos d.C.
Criterio (ii): Las Médulas constituye un ejemplo notable de la aplicación de las técnicas mineras romanas para la explotación de metales preciosos. Resulta excepcional que las obras posteriores, que en gran medida han destruido dicha evidencia en otros lugares, fueran aquí limitadas o inexistentes, por lo que esta propiedad es, sin duda, la mejor conservada y la más representativa de todas las zonas mineras del mundo grecorromano en época clásica.
Criterio (iii): Las explotaciones auríferas romanas en la zona de Las Médulas fueron las más extensas de la Antigüedad. Los espectaculares restos ilustran con todo detalle tanto la notable tecnología como la administración de esta finca imperial.
Criterio (iv): La zona aurífera de Las Médulas es un ejemplo destacado de tecnología romana innovadora, en el que todos los elementos del paisaje antiguo, tanto industriales como domésticos, han sobrevivido en un grado excepcional.
Integridad
Las Médulas cuenta con todos los elementos necesarios para expresar su Valor Universal Excepcional, ya que incluye las minas romanas, amplias zonas donde se depositaban los escombreras resultantes del proceso, los canales hidráulicos utilizados en el proceso de ruina montium y asentamientos humanos relacionados con las labores mineras.
Las Médulas, por su ubicación en una zona rural, con pequeñas comunidades, no muestra efectos negativos del desarrollo.
Autenticidad
La autenticidad del inmueble es absoluta, ya que las instalaciones y depósitos romanos no han sufrido modificaciones desde su desuso a principios del siglo III d. C. El paisaje de esta zona se formó gracias a las extensas explotaciones mineras romanas. Posteriormente, fue poblada por pequeñas comunidades agrícolas. Este patrón perduró hasta hace relativamente poco tiempo, cuando la zona experimentó la migración del campo a las ciudades que caracteriza a la mayor parte de Europa. Por lo tanto, ha conservado un paisaje orgánico que ha cambiado muy poco a lo largo de los siglos.
Requisitos de protección y gestión
La Zona Arqueológica de Las Médulas fue declarada Bien de Interés Cultural en 1998, lo que significa que este bien goza de la máxima protección legal. La zona se amplió en 2007 para incluir toda el área protegida del Patrimonio Mundial. Además, Las Médulas fue declarada Monumento Histórico en 1931 y Monumento Natural en 2002. Su gestión está a cargo de la Junta de Castilla y León, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural.
Cualquier intervención en este yacimiento, incluida la investigación arqueológica, requiere, por tanto, autorización administrativa previa, de acuerdo con la Ley de Patrimonio Cultural vigente (Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León; Decreto 37/2007, de 19 de abril, por el que se aprueba el Reglamento para la Protección del Patrimonio Cultural de Castilla y León; y Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español). Todos los proyectos relacionados con este yacimiento deben ser aprobados previamente por la Comisión de Patrimonio Cultural de Castilla y León.
Las Médulas es Monumento Natural, por lo que también está sujeto a la Ley Ambiental vigente.
Los municipios de Borrenes, Carucedo y Puente de Domingo Flórez ejercen una función de supervisión general de las propiedades privadas dentro de sus territorios. Otras instituciones que trabajan en la zona son la Fundación Las Médulas, que colabora en la promoción del yacimiento (Centro de Visitantes), y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que lleva varios años liderando un programa de investigación arqueológica y elaboró en 2001, por encargo de la Junta de Castilla y León, el primer Plan de Ordenación, Uso y Gestión de Las Médulas.
Las Médulas, además de su declaración como Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural, ha sido registrada como Espacio Cultural en 2010. Esta protección se basa en la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León y se aplica a aquellos bienes que ya han sido declarados Bien de Interés Cultural que, debido a sus especiales valores naturales y culturales, requieren una atención preferente en su gestión y promoción. Esta declaración de Espacio Cultural tiene como objetivo promover los valores culturales y naturales del sitio y fomentar todas las actividades que conduzcan al desarrollo sostenible de la zona. Su área es mayor que la protegida por la Convención del Patrimonio Mundial, porque incluye el valle que rodea el sitio y toda la red de canales, con el objetivo de controlar los posibles efectos visuales negativos sobre Las Médulas.
Para la adecuada gestión del Área Cultural, se ha elaborado un Plan, con la participación de las comunidades locales, el equipo de investigación arqueológica y la asesoría de expertos, para establecer las normas de protección, conservación, promoción e investigación, tanto para la Zona Arqueológica como para el bien Patrimonio Mundial. Se trata de una hoja de ruta que establece todos los principios y características que las administraciones públicas —nacionales, regionales y locales— deben tener en cuenta para adaptar sus políticas a la conservación del Valor Universal Excepcional del sitio, que debe prevalecer sobre otras consideraciones.
Incluye un diagnóstico del estado de conservación del sitio, sus bienes culturales (sitios arqueológicos, arquitectura vernácula, etc.) y naturales; y todos los criterios para la gestión del bien Patrimonio Mundial (delimitación del área protegida; investigación arqueológica; visitas, accesibilidad y transporte; principios para la planificación urbana; creación de un órgano de gestión que incluya a todas las administraciones públicas, expertos y asociaciones, etc.).
Un Patrimonio en Peligro
Las Médulas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son un tesoro paisajístico e histórico.
Este antiguo paisaje de minas de oro romanas, caracterizado por sus formas singulares y sus castaños milenarios, ha sido gravemente afectado por las llamas.
Aunque las minas en sí, las formaciones de tierra rojiza, no han ardido, la vegetación que las rodea y que es parte intrínseca de su belleza y valor ecológico ha sido calcinada.
La pérdida de los castaños centenarios es un golpe devastador, ya que representan no solo un elemento natural, sino también un recurso económico para los habitantes de la zona y un símbolo de su identidad cultural.
El daño se extiende también a infraestructuras turísticas clave, como el mirador de Orellán, desde donde se disfrutaba de una vista privilegiada del entorno.
Causas y Circunstancias
La virulencia de este incendio, al igual que la de otros grandes fuegos en España, se explica por una combinación de factores. Las condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas elevadas, sequía prolongada y fuertes rachas de viento, crearon el escenario perfecto para que el fuego se propagara a una velocidad excepcional.
A esto se suma la acumulación de «combustible» forestal, resultado del abandono de los montes y la falta de una gestión forestal activa.
Si bien las investigaciones iniciales sugieren la mano del hombre como posible causa del incendio, la rapidez y la magnitud con la que se extendió demuestran que las condiciones del terreno estaban predispuestas para una tragedia de este tipo.
Crítica a la Gestión y Prevención
El incendio de Las Médulas ha reavivado las críticas sobre la gestión de incendios en Castilla y León y en el resto del país. Sindicatos y expertos señalan que el operativo de extinción no está dimensionado para afrontar la nueva realidad de los grandes incendios forestales.
Se critica la precariedad y la temporalidad del personal, que debilita la capacidad de respuesta, y se exige un dispositivo de lucha contra incendios 100% público, profesional y operativo los 365 días del año.
La falta de medios y la tardanza en la activación de ciertos operativos han sido denunciadas, especialmente por los vecinos de las zonas afectadas.
Además, la dispersión de focos de incendio en la región ha dificultado la concentración de recursos, lo que ha permitido que las llamas en Las Médulas y en otras áreas circundantes de León se extendieran de forma descontrolada.
Impacto Social y Económico
Las consecuencias de este incendio van más allá del daño ambiental. Ha provocado el desalojo de cientos de personas de sus hogares, la pérdida de un motor económico fundamental para una comarca amenazada por la despoblación, y una profunda tristeza en una población que ve cómo su entorno y su patrimonio son arrasados por el fuego. La recuperación de un ecosistema tan frágil y simbólico como el de Las Médulas será un proceso largo y costoso que requerirá un esfuerzo conjunto de las administraciones y de la sociedad.
En definitiva, el incendio de Las Médulas es un recordatorio doloroso de que la lucha contra el fuego no se gana solo en verano, sino que es una batalla continua que exige un compromiso real con la prevención, la gestión del territorio y la inversión en un sistema de extinción profesional y eficaz. Recordemos que se están quemando pueblos enteros por la inoperancia de los políticos.
Desde nuestra revista digital queremos agradecer los esfuerzos realizados por todos las personas que están interviniendo para conseguir apagar todos los incendios, y muy especialmente a la UME y la 43 Grupo del Ejército del Aire de España.






