Lo que sí echo en falta es un mayor apoyo estructural y una apuesta más firme por la cultura como parte esencial de la sociedad. El talento está, pero necesita medios, continuidad y reconocimiento para poder desarrollarse y proyectarse como merece
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO). Colaborador del programa Viajan D.O. de Informa Radio.
Pregunta. ¿Cómo empezó en la Música?
Respuesta. Cuando era pequeña, canté en diversas formaciones corales. Mi padre dirigía la Coral Santa Teresa de Tres Cantos y allí conocí a personas que me alentaron para comenzar una formación profesional en la Escuela Superior de Canto. Tuve muchas oportunidades para desarrollar la fantasía en mi infancia mediante obras de teatro que hacía con mis hermanos y amigos, y el canto me pareció un instrumento ideal para combinar ambas disciplinas: música y teatro.
P. ¿Con qué formación musical cuenta?
R. Realicé mis estudios de canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid, con Dolores Travesedo y Miguel Zanetti, donde obtuve el Premio final de Carrera “Lola Rodríguez Aragón”. Continué mi formación con las clases magistrales de profesionales a los que admiro, como Victoria de los Ángeles, Dolora Zajick, Istvan Cserjan, Wolfram Rieger, Janine Reiss, Alberto Zedda o Carlos Mena.
P. ¿Qué es la Música para usted?
R. El medio en el que vivo. La Música, con su capacidad para conectar con nuestras emociones más profundas, resulta absolutamente sanadora. Entendiendo el Arte como una concreción del Amor, puede conducirnos a estados de conciencia superiores, alejados de la superficialidad del mundo cotidiano.
P. ¿Cree que el mundo musical y artístico es machista?
R. Creo que la presencia de la mujer en posiciones de liderazgo en el mundo musical es cada vez mayor. También hay esfuerzos por parte de programadores e instituciones por mostrarnos la visión de las mujeres en los procesos creativos, por darles voz.
Queda mucho por hacer, pero estamos en el camino para que los referentes femeninos en determinados ámbitos del proceso artístico sean cada vez más y más visibles.
P. Su mundo está lleno de obstáculos, cuáles son los más importantes a los que se ha tenido que enfrentar?
R. Los obstáculos del camino en la vida profesional muchas veces provienen de nosotros mismos. El exceso de responsabilidad, la necesidad de estar al control de las situaciones, la carga de trabajo que adquirimos o la dificultad para lidiar con los periodos libres en la agenda son algunos de ellos. Aceptar la negativa es parte de nuestro trabajo y aprender a encajarla es liberador. Eso nos permite estar abiertos al cambio para mejorar sin diluir nuestra esencia.
P. ¿De qué fuentes ha bebido para convertirse en una de las mejores sopranos del mundo?
R. He recibido testimonio directo de los magníficos profesionales con los que he trabajado desde joven y que han tenido la generosidad de compartir conmigo su experiencia y su arte. Nuestro querido género de la Zarzuela fue cuna para todo ello y siempre estaré agradecida por esas enseñanzas.
La canción de concierto siempre ha sido la fuente donde beber la expresividad pura del canto. Miguel Zanetti deja, en este sentido, una fuerte impronta en mí.
P. Su formación y voz le permite cantar zarzuela, ópera, copla e incluso cuplé, ¿con qué género se encuentra más identificada?
R. ¡No diría tanto como el cuplé!
Zarzuela y ópera siempre han ido a la par. Con música de los maestros fundadores, Barbieri, Arrieta, Oudrid, Gaztambide, recuerdo producciones como “El estreno de una artista” o “Diamantes de la Corona” en el Teatro de la Zarzuela. Pero la ópera ha formado parte fundamental de mi carrera. He podido interpretar tanto a los autores del belcanto italiano como los autores del romanticismo francés y alemán. Y la creación contemporánea me interesa especialmente, por lo que he podido participar en varios estrenos mundiales del género operístico.
P. ¿Usted ha actuado muchas veces en el Teatro de la Zarzuela, piensa que la Zarzuela y su Teatro deben ser declarados por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?
R. Sí, el Teatro de la Zarzuela es un lugar muy especial para mí. La Zarzuela forma parte de nuestra identidad cultural, con una riqueza musical, teatral y lingüística que merece todo el reconocimiento. Sería maravilloso que tanto este género como su teatro emblemático fueran declarados Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, tanto por su valor histórico como por el hecho de que siguen vivos, en escena, emocionando al público. Cuidarlos y protegerlos es una forma de proteger también una parte muy valiosa de lo que somos.
P. ¿El 16 de noviembre de 2010 la UNESCO declaró el flamenco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cree que ha sido positivo?
R. Sí, sin duda ha sido algo muy positivo. El flamenco es una de las expresiones artísticas más profundas y singulares que existen, y merecía ese
reconocimiento internacional. Declararlo Patrimonio Cultural Inmaterial ha ayudado a protegerlo, a valorarlo más dentro y fuera de España, y a apoyar su transmisión a las nuevas generaciones.
P. ¿Por cierto, canta flamenco?
R. Aunque siempre me ha fascinado, no me ha llamado Dios por ese camino. El flamenco es un arte único, con una técnica vocal y una expresión muy diferentes a las de la ópera lírica. Como soprano lírico-ligera, mi técnica está adaptada para un tipo de repertorio y emisión muy específicos, que no encajan fácilmente con el estilo del flamenco. Eso no quita que admire muchísimo su fuerza, su emoción y su riqueza cultural. Es un mundo vocal completamente distinto, que requiere un entrenamiento y una forma de cantar muy especial.
P. ¿Quiénes son sus compositores o compositoras, que las hay, y obras favoritas?
R. Es difícil elegir, porque hay tantos que me han acompañado en distintos momentos… Pero si tengo que nombrar algunos, diría Rachmaninov, por su grandiosidad y melancolía, Poulenc, por su refinamiento y humor sutil, y Puccini, por cómo logra emocionar con cada frase. Entre las compositoras, voces como Clara Schumann o Pauline Viardot merecen más presencia en los escenarios. Y en cuanto a obras, tengo un cariño especial por Carmina Burana, que siempre hace vivir emociones intensas que han estado presentes en toda mi carrera, y Pierrot Lunaire, porque alienta a una introspección para transmitir estados emocionales explorando todos los recursos expresivos de la voz hablada y cantada.
Zdes’khorosho, de Rachmaninov, es una de las canciones que me acompañan últimamente por su evocadora imagen de la conexión en paz con el ser amado.
P. ¿Qué le parece que se cambie o modifique la composición original o el libreto?
R. Depende mucho del contexto y del respeto con el que se haga. Personalmente, creo que las obras tal como fueron concebidas tienen un valor profundo, porque reflejan una intención artística muy concreta, pero también entiendo que, en algunos casos, se busque una lectura nueva o una adaptación que acerque la obra al público actual. Lo importante, para mí, es que esas decisiones estén bien fundamentadas, que no se hagan por moda o provocación vacía, y que no se pierda la esencia de lo que el compositor y el libretista quisieron transmitir.
P. ¿Qué obra considera usted que es una Obra Maestra y por qué?
R. Es difícil elegir solo una, Parsifal de Wagner lo es por su profundidad y espiritualidad, como si el tiempo se suspendiera. Y el Concierto n.º 2 de Rachmaninoff es puro corazón. Esa mezcla de técnica, nostalgia y fuerza lo convierte en algo inolvidable.
P. ¿Si hablamos de sopranos, a quién destacaría?
R. Siempre me ha maravillado y he disfrutado con aquellos cantantes que llegan a emocionarnos con toda la maestría de cómo dicen las palabras. En este sentido, Ileana Cotrubas o Patricia Ciofi me fascinan.
No puedo dejar de mencionar a aquellas cuya belleza de voz y fraseo nos sobrecogen como Montserrat Caballé, Karina Gauvin o Nadine Sierra.
P. ¿Con quién le gustaría trabajar o haber trabajado en cualquiera de las áreas de la música?
R. Habría sido un sueño trabajar con Leonard Bernstein. Tenía una fuerza arrolladora y una capacidad comunicativa inolvidables. Y con Claudio Abbado, con esa elegancia y profundidad tan contenida.
P. ¿En el mundo hay muchas músicas y cada país tiene la suya propia, cuando viaja para dar conciertos por el mundo estudia las de cada país?
R. Como cantante lírica, generalmente interpreto repertorio estándar que forma parte del gran legado universal de la ópera y la música clásica. Valoro y respeto profundamente la música y las tradiciones de cada país. Me gusta aprender sobre ellas y entender su significado cultural, porque eso enriquece mi experiencia como artista y hacer una interpretación más rica. Creo que esa apertura y ese estudio es fundamental para que la interpretación cobre otra dimensión.
P. ¿Cree que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) cumple con los objetivos para los que fue creada?
R. La SGAE tiene un papel fundamental en la defensa de los derechos de autor y, gracias a su labor, muchos creadores pueden recibir una compensación por su trabajo. Como toda institución, está en constante evolución y es importante que siga avanzando hacia una gestión cada vez más cercana, transparente y sensible a las realidades de los propios autores. Confío en que, con diálogo
compromiso, se puede seguir fortaleciendo esa relación y mejorar aún más su funcionamiento.
P. ¿Cómo está el nivel musical en general en España y en el mundo?
R. El nivel musical es muy alto, tanto en España como fuera. Hay muchísimo talento, jóvenes muy preparados y una gran pasión por la música. En España, a veces no somos del todo conscientes del nivel de nuestros músicos, cantantes, instrumentistas y profesionales del mundo lírico. Lo que sí echo en falta es un mayor apoyo estructural y una apuesta más firme por la cultura como parte esencial de la sociedad. El talento está, pero necesita medios, continuidad y reconocimiento para poder desarrollarse y proyectarse como merece.
P. ¿Cómo es el público que acude a sus conciertos?
R. Absolutamente heterogéneo en cuanto a edad e inquietudes. Eso lo favorece el hecho de que yo no desarrolle una actividad que se circunscriba a un género en concreto. La ópera en sus diferentes formatos (para gran orquesta y de cámara), la zarzuela, la música sinfónica y el recital de canción atraen diferente público.
P. ¿Cree usted que la UNESCO hace lo suficiente para conservar el rico Patrimonio Cultural Inmaterial en el mundo?
R. Pienso que la UNESCO hace una labor muy valiosa al dar visibilidad y reconocimiento a muchas tradiciones que forman parte de la identidad de los pueblos. Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Hay expresiones culturales que siguen siendo muy frágiles y que necesitan más apoyo directo para poder transmitirse a las nuevas generaciones. Lo ideal sería que esas acciones llegasen más a las personas que realmente mantienen vivas esas tradiciones en su día a día.
P. ¿Hay suficientes composiciones para sopranos como usted?
R. Sí, afortunadamente el repertorio para soprano lírico-ligera es muy rico y variado. Desde el barroco hasta el bel canto y parte del romanticismo, hay muchísimos papeles maravillosos que permiten explorar distintas facetas vocales y expresivas. Además, hay siempre nuevas propuestas interesantes de compositores actuales que tienen en cuenta este tipo de voz; así que siempre hay algo nuevo que descubrir o redescubrir.
P. El lema de nuestra publicación es: “solo la cultura da libertad”, ¿está usted de acuerdo con ello?
R. Sí que lo estoy. La cultura nos da herramientas para pensar, para entendernos a nosotros mismos y a los demás. Nos conecta con nuestras raíces, pero también nos abre a otras formas de ver el mundo. Cuando una persona tiene acceso a la cultura —a la música, al arte, a las palabras, a las ideas—, puede expresarse mejor y tomar decisiones con más libertad.
P. Darwin dijo: “solo sobreviven quienes sean capaces de adaptarse a los cambios”, ¿usted cómo lo hace?
R. Intento adaptarme escuchando, observando y dejando espacio para lo inesperado. En mi profesión, los cambios a veces nos desequilibran, nos duelen, pero también traen aprendizaje. Me ayuda mantenerme conectada con lo esencial —mi vocación, mis afectos, familia y amigos, lo que de verdad me sostiene—, y desde ahí, trato de ser flexible, de moverme con lo que viene, aunque no siempre sea fácil.
A veces en la vida no es cuestión solo de adaptación, sino de reconstrucción completa. En esos momentos en los que nos cuestionamos cuál es el sentido de nuestra vida y cómo deseamos seguir viviéndola, nos pueden facilitar el camino la profunda reflexión interior, la lectura, los momentos de conexión con las personas que amamos y la firme determinación de continuar al servicio de los demás.
P. ¿Qué les aconsejaría a los jóvenes que quieren seguir sus pasos?
R. Les diría que tengan paciencia, constancia y mucho amor por lo que hacen. Esta profesión es preciosa, pero también exige entrega, disciplina y resistencia emocional. También es importante rodearse de buenos maestros y amigos, y confiar en el propio camino, sin compararse demasiado. Cada voz y cada carrera son únicas.
P. Por último, ¿cree que las distintas Administraciones hacen lo suficiente por la promoción de la Música y las Artes? Aproveche y reivindique lo que considere oportuno, que ahora mismo nos estarán leyendo.
R. La cultura necesita apoyo constante, no solo en tiempos de crisis. Aunque hay esfuerzos desde las Administraciones, siguen siendo insuficientes y, a menudo, muy desiguales. La música y las artes no son un lujo; son parte esencial de nuestra identidad y nuestra salud emocional como sociedad. Es urgente una Ley de Mecenazgo que sea clara, efectiva y que incentive de verdad la participación del sector privado en el apoyo a la cultura. No podemos depender solo de subvenciones puntuales; necesitamos estructuras sólidas y duraderas
que reconozcan el valor del trabajo artístico y permitan que florezca, no solo que sobreviva.
Breve historial de Sonia de Munck
Sonia de Munck es una reconocida soprano española de voz clara y gran proyección teatral, con una extensa carrera en los principales teatros y auditorios del mundo y de España, como el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela.
Su repertorio abarca óperas de compositores como Mozart, Donizetti, Bellini, Verdi, Puccini, Wagner, Músorgski, Lehár, Johann Strauss, Britten y Montsalvatge, así como zarzuelas de Sorozábal, Vives, Nieto y Giménez, Asenjo Barbieri, Arrieta y Chapí.






