En 2025, España ha vivido un año marcado por la polarización política y el fracaso de su patrimonio de la humanidad. La política se enfrenta a tensiones internas y juicios mediáticos, mientras la cultura debe consolidarse como un bien público esencial en medio de los retos de la inteligencia artificial, y la fragmentación social practicada a diario por todo el gobierno de España
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO).
Si hablamos de polarización creciente vemos que la política española continúa marcada por la división ideológica y territorial, y se señala que la fragmentación interna es una de las percepciones más fuertes de la ciudadanía, situando a España como el país más consciente de sus divisiones internas, y bien que se ocupa de ello el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez lleno de corrupción hasta las orejas.
Los juicios mediáticos y procesos judiciales están atravesado por casos judiciales de gran repercusión pública, que influyen en la agenda política y en la confianza ciudadana, si es que no se ha perdido completamente, señalando a los medios de comunicación que no son afines al gobierno como los causantes de está deriva, que cuenta con el gobierno y el partido del mismo y sus socios, con una serie de personajes siniestros que no han parado de “meter la mano en la caja”, y de intentar cargarse a los medios de comunicación y periodistas incomodos, actuando el gobierno y, el partido. como si España fuera una dictadura bolivariana.
Tenemos ya elecciones y tensiones institucionales. El año 2026 se caracterizará por un ambiente de incertidumbre, con elecciones autonómicas, municipales y, esperemos, que también generales, que refuerzan la pugna entre partidos.
Dentro del contexto internacional, España se ve afectada por la inestabilidad global, con guerras y cambios geopolíticos que repercuten en su política exterior (si es que la hay), y en la percepción de seguridad, con toma de decisiones del gobierno actual, absolutamente erróneas, y que quiere transferir a dos comunidades autónomas como son Cataluña y el País Vasco, las competencia que le corresponde al gobierno como es ONU Turismo y la UNESCO, por eso venimos diciendo que Sánchez y secuaces cada vez pierden más peso en el mundo.
Las decisiones políticas del gobierno de España para contentar a sus socios separatistas no tienen límites. La cesión de competencias para que la Comunidad de Cataluña sea miembro asociado de la UNESCO, es una aberración más del gobierno social-comunista. Solo se trata de contentar a los separatistas, y no se dan cuenta que España es un Estado miembro de pleno derecho, participando por igual, todas las comunidades con un interés común. Como consecuencia de esta decisión, España se verá muy debilitada en la UNESCO y, si decíamos que cada vez pierde más peso internacional, con la toma de decisiones absurdas, es aún peor. El estatus de Miembro Asociado «está orientado a territorios no estatales con una singularidad jurídica internacional clara, como Aruba, Macao o las Islas Feroe.
La Asamblea de la UNESCO ya rechazó la entrada de Kosovo por motivos similares en 2015. En la actualidad, la UNESCO está formada por 194 Estados y 12 Miembros Asociados. El primer Miembro Asociado aceptado por la institución fue Islas Vírgenes Británicas, en 1983, seguido por Aruba (1987), Macao (1995), Caimán (1999), Tokelau (2001), y así hasta el último que fue aceptado, Islas Aland (2021), un territorio autónomo del báltico de 28.000 habitantes y soberanía finlandesa.
Asimismo, y después del lio organizado por el director del Instituto Cervantes contra la RAE, vemos que la división cultural de España es cada vez más notoria y más perversa. El presidente Pedro Sánchez y todo su gobierno debería ser más respetuoso con el mundo de la cultura ya que, como dice el lema de nuestra publicación “SOLO LA CULTURA DA LIBERTAD”.
Previsiones Culturales y del Patrimonio de la Humanidad en España 2026
Debido a la mala gestión del gobierno, del ministro de cultura, y el Embajador Permanente de España ante la UNESCO, hemos tenido un año 2025 absolutamente en blanco, sin una declaración por parte de la Organización. Esperemos que este 2026 se revierta la situación, y que nos pongamos al día presentando candidaturas potentes como la Zarzuela género lírico y su Teatro a Patrimonio Cultural Inmaterial.
Cuando mencionamos el estado de la cultura vemos que se mantiene una calificación media baja, y también cierto estancamiento, debiendo considerar la cultura como un servicio público esencial y un derecho humano fundamental. Se insiste en que debe ser un eje de bienestar social y un objetivo independiente de desarrollo sostenible.
Otro gran y desconocido desafío es la Inteligencia Artificial. El mundo de la cultura se enfrenta al reto de adaptarse a la irrupción de la inteligencia artificial (IA), que plantea dilemas sobre creatividad, autoría, sostenibilidad y, muchos otros aspectos.
En suma, 2026 será un año de contrastes en España, la política se enfrenta a un escenario de incertidumbre y fragmentación, mientras la cultura se reafirme como un espacio que esperamos sea de resistencia y cohesión, con el desafío añadido de integrar la inteligencia artificial en su desarrollo y, todo esto, siempre que tengamos y pongamos los medios para democratizar el mundo de la cultura y el patrimonio de la humanidad.
Por último, pedimos a los responsables políticos que pongan un gran interés por la zarzuela, y en su candidatura a la UNESCO, y refuerce la importancia de posicionar la zarzuela como símbolo de identidad y cohesión de España e Hispanoamérica en un momento en que la cultura se reivindica como bien público global.
Por todo esto último, los días 4 y 5 de marzo, estamos organizando junto con el Teatro Magno en Madrid, España, el “I SIMPOSIO INTERNACIONAL LA ZARZUELA Y SU TEATRO UN PATRIMONIO VIVO” que debe ser presentado y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO
Y, como siempre, les recordamos a los lectores que “SOLO LA CULTURA DA LIBERTAD”.






