Estará en la programación de los centros culturales Emilia Pardo Bazán y Quinta del Berro-Rafael Altamira del 6 de octubre al 3 de noviembre
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO).
La inauguración de las dos exposiciones corrió a cargo de la concejala del Distrito de Salamanca de Madrid, Cayetana Hernández de la Riva, y Rosi “alma mater” de las muestras que albergan muchas de las obras del artista, y que cada día cobran más relevancia por su gran valor escultural.
Cayetana Hernández de la Riva ha definido como “histórica” esta exposición en Madrid: “El legado artístico de Santiago de Santiago es de una calidad impresionante.
Añadió, es memoria viva de Madrid y de España. Una obra de estas dimensiones merecía exponerse en nuestra ciudad tras su fallecimiento en 2023 y justo ahora que se cumplen 100 años de su nacimiento”. Además, la ciudad de Madrid y la Junta del Distrito de Salamanca apostó por esta exposición con grandes ramificaciones internacionales. Para la concejala es un honor y un privilegio albergas estas obras en un lugar como es el Centro Cultural Pardo Bazán. Y, finalizó mencionando unas palabras que pronunció el escultor: “hizo del mundo su escuela, y de las esculturas el arco iris de sus tormentas”.
Por su parte, Rosi, artífice del legado del escultor que se ha dedicado a conservar y a difundir la obra de Santiago de Santiago, comentó que el artista le dejo sus esculturas que eran sus hijos, y son una gran responsabilidad. Asimismo, las obras las quiere donar para que estén presentes en muchos lugares emblemáticos del mundo, donde el público en general pueda disfrutar de ellas. Y, concluyo, que el artista era un escultor figurativo y moderno, y, añadió que por su trabajo conoceréis al artista. No quiere vender las obras quiere que las obras sean adoptadas y se encuentren en buenas manos sin comerciar con ellas, sino, para que sirvan de legado de un gran artista, poeta y maestro.
La Escultura como Espejo del Ser Humano
La obra de Santiago de Santiago no es solo una colección de piezas, sino una profunda exploración del alma humana y su complejidad inherente, ya que la escultura y la poesía corrían por las venas del artista. Su arte trasciende la mera representación para ofrecer una meditación sobre nuestra existencia, forma de vida y respeto del ser humano.
Maestría Técnica y Sensibilidad Conceptual
Cautiva su extraordinaria maestría técnica y profesional con la que el artista maneja cualquiera de sus materiales. Santiago de Santiago no deja nada al azar, cada forma, textura, pliegue, y cada línea de sus figuras está imbuida de una intención, comunicando no solo forma, sino también emoción y decisión ya que el artista era una persona con un gran carácter y personalidad propia que no se dejaba avasallar.
Cualquiera de sus obras son un ejemplo brillante de esta identificación. La figura, deliberadamente fragmentada y a la vez unificada, no representa un cuerpo, sino un estado del ser: belleza, sentimientos, pasión, miedo, esperanza y transformación son señas de identidad del artista.
Este enfoque conceptual eleva las piezas más allá de la figuración, invitando al espectador a un ejercicio de reflexión, a reconocer sus grandes obras que, reconocidos en sus trabajos con nuestra mirada limpia, nos transforman e invitan a reflexionar sobre lo que quería transmitirnos Santiago de Santiago.
Diálogo con el Espacio y el Espectador
Una de las grandes fortalezas de este escultor es su habilidad para orquestar una interacción poderosa con el entorno. Sus obras, de todo tipo, no son objetos pasivos, sino elementos activos que redefinen el espacio circundante, creando una sensación de ritmo y dinamismo que podemos ver a lo largo y ancho de todo el mundo como comentábamos anteriormente.
Al moverse alrededor de la pieza, el visitante experimenta un cambio constante en la percepción. Santiago de Santiago logra que la vista del público se extienda a lo largo de la obra, revelando nuevas perspectivas y simbolismos. Al centrarse a menudo en el cuerpo o la cabeza para quien «la cabeza es el gran sitio. El escultor nos obliga a confrontar el gran enigma del pensamiento, el espacio oscuro donde residen «los sueños y las realidades».
En resumen, cualquier escultura de Santiago de Santiago es un acto humanitario. Es un arte que se enfrenta a la vida y afecta a la humanidad, no solo por su belleza formal, sino por la profundidad y honestidad con la que retrata el conocimiento profundo del ser humano y sus fragmentos enrevesados. Es una obra vital que garantiza su lugar en el canon de la escultura contemporánea.
La Humanidad Esculpida de Santiago de Santiago
La obra de Santiago de Santiago se erige como un testimonio imponente y sensible de la tradición figurativa en el arte español del siglo XX y XXI.
Lejos de la experimentación vanguardista que caracterizó a gran parte de su época, el escultor optó por el camino de la maestría clásica, logrando un profundo respeto por la forma y el espíritu humano.
1. Dominio Técnico y Fidelidad a la Forma
El rasgo más distintivo de su producción es su virtuosismo técnico. Santiago de Santiago no es un «aventurero en los caminos de la vanguardia», sino un artesano consumado que maneja el bronce, el mármol y la piedra con una destreza que recuerda a los grandes maestros de la estatuaria clásica.
- Retratos y Bustos: Sus innumerables bustos de figuras públicas (políticos, artistas, nobles) son ejercicios de anatomía y psicología. El escultor no se limita a copiar los rasgos físicos; logra capturar el carácter y la expresión serena o la energía inquieta del retratado, como se menciona en la modelación de «la expresión serena de Teodosio» o al ser descrito en su estudio como alguien que «no podía dejar de mover sus inquietas manos, moldeando continuamente». Nosotros hemos sido testigos en innumerables ocasiones de que lo comentado anteriormente es cierto.
- Materia Viva: El escultor infunde vida en sus materiales, particularmente en sus esculturas de figuras femeninas, donde buscó el «extraño y magnífico movimiento atrayente que posee una mujer». La «caricia de la piedra pulida con enamorado afán de creador» dota a piezas como ‘Arianne’ o ‘La Bailarina’ de una sensualidad controlada y una delicadeza palpable.
2. La Captura del Sentimiento Íntimo
A pesar de su monumentalidad en algunas obras, el escultor sobresale en la representación de la emoción pura e íntima. En piezas más personales, como «Soledad», Santiago de Santiago demuestra una capacidad para reflejar «el peso de un sentimiento profundo» captado con una simple pose o un gesto sutil. Sus figuras no son rígidas, sino que están imbuidas de una plenitud y una narrativa emocional que conecta directamente con el espectador.
3. El Legado de la Belleza y la Atemporalidad
En un mundo del arte a menudo dominado por la crítica política y la deconstrucción conceptual, Santiago de Santiago defendió la belleza canónica y la permanencia de la forma. Sus obras, como ‘La Piedad’ o ‘Amigos’, son accesibles y comprensibles universalmente. Crean un puente entre la tradición artística clásica y el espacio contemporáneo, asegurando que su legado perdurará al haber sido un «escultor de los mil hijos», dejando un rastro indeleble de figuras humanas en plazas y colecciones de todo el mundo.
En definitiva, la obra de Santiago de Santiago es un homenaje a la habilidad manual, la dedicación al oficio y el poder expresivo de la forma humana, consolidándolo como una figura esencial y respetada en la escultura figurativa española.
Sobre Santiago de Santiago, escultor
Nace en Navaescurial, Ávila.
Autodidacta. Estudia escultura en Francia, Italia y Japón.
Realiza exposiciones colectivas e individuales en todo el mundo.
Ha recibido premios muy importantes, destacando en 1976 la Cruz Militar con distintivo Blanco de 1ª Clase, en 1982 Medalla Oro y brillantes S.E.K., y recientemente concedida la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Ha realizado bustos para personajes relevantes del mundo de la política, cultura, etc., destacando los bustos realizados a La Familia Real en diferentes épocas de su vida.
Tiene colocados Monumentos tanto en España, destacando el Museo al aire Libre de Tortosa (Tarragona) que consta de un monolito central realizado a 7,5 m. de altura y unas 48 esculturas repartidas por todo el Parque, como en otros países: México, Dinamarca, Japón, Checoslovaquia, Rusia, Grecia, etc.
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