Tras las inundaciones de Rasuwa-Bhotekoshi en Nepal, la información misma pasó a formar parte de la respuesta de emergencia
Las comunidades aisladas por carreteras dañadas, cortes de electricidad y comunicaciones deficientes necesitan más que simples actualizaciones sobre el nivel de los ríos o el acceso por carretera. Necesitan información clara, verificada y práctica sobre dónde persisten los riesgos, qué ayuda está disponible y qué decisiones pueden tomar para protegerse a sí mismas y a sus familias.
Las inundaciones de Rasuwa-Bhotekoshi en Nepal en 2026 demostraron la importancia de contar con información oportuna y precisa durante un desastre.
La Evaluación Rápida de Daños y Necesidades (RDNA, por sus siglas en inglés) del Gobierno de Nepal constató que los daños a las redes de transporte y comunicación aislaron a las comunidades y dificultaron las actividades de rescate, socorro y evaluación.
La respuesta también demostró la importancia fundamental del acceso a la información. La División de Pronóstico de Inundaciones envió 679.295 mensajes SMS de alerta temprana a personas en las zonas identificadas como de riesgo aguas abajo. Sin embargo, debido a la interrupción de las redes de electricidad, telecomunicaciones y transporte, mantener un flujo de información fiable se volvió más difícil.
Para los periodistas que trabajan en las zonas afectadas, el desafío ha sido inmediato y profundamente personal. Las comunidades dependen de los medios locales para que expliquen las advertencias, verifiquen la información que cambia rápidamente, contrarresten los rumores e informen sobre lo que sucede sobre el terreno.
Sin embargo, los periodistas y el personal de los medios no son ajenos a las emergencias que cubren; en Rasuwa , Nuwakot y Dhading, han estado trabajando en primera línea mientras también se veían afectados por el desastre.
Algunos han perdido familiares y colegas, sus hogares y tierras de cultivo han sido arrasados, se ha informado de la desaparición de cuatro periodistas y nueve medios de comunicación han sufrido daños en los tres distritos.
Esto refleja una preocupación fundamental en las directrices de la UNESCO sobre la seguridad de los periodistas al informar en situaciones de crisis y entornos de alto riesgo.
Los periodistas deben poder trabajar de forma segura, con protección práctica, mecanismos de continuidad y apoyo institucional, para poder seguir ofreciendo información verificada y de interés público cuando las comunidades más la necesitan.
Shristi Kafle, periodista, dijo: “Durante mi reportaje en Rasuwa, Nuwakot y Dhading, conocí a familias que habían reconstruido sus vidas tras el terremoto de 2015, solo para volver a perder sus hogares, tierras y medios de subsistencia. Hubo momentos en que recordé que soy un ser humano antes que periodista. Una historia no puede devolver una vida ni reconstruir un hogar, pero puede lograr que la gente escuche. Detrás de cada estadística de desastre hay una persona, una familia y una vida transformada”.
Por ello, el trabajo de la UNESCO en materia de desastres no solo analiza la información que proporcionan los medios de comunicación, sino también si las organizaciones de medios están preparadas para seguir proporcionándola.
El Plan Modelo de Preparación y Respuesta ante Desastres para Instituciones de Medios de Comunicación de la UNESCO ayuda a las organizaciones de medios a fortalecer la seguridad del personal, la continuidad operativa y la preparación institucional.
Este mismo principio se refleja en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, que reconoce el papel de los medios en la comunicación del riesgo de desastres y en la puesta a disposición del público de información precisa y accesible.
Pero la resiliencia no se trata solo de planes elaborados antes de una emergencia. También se trata de ser capaz de adaptarse y seguir trabajando cuando se producen interrupciones.
Geeta Neupane, directora de emisora, Radio Langtang, “comentó: Durante la inundación, no solo informaba sobre el desastre; también lo vivía en carne propia. La inundación arrasó mis tierras, pero la responsabilidad de mantener informada a la gente no cesó. Tuvimos que trabajar con rapidez, sin dejar de ser cuidadosos al contar las historias de las personas, especialmente las de niños, ancianos y familias que ya estaban lidiando con la pérdida. En momentos así, los periodistas necesitan tanto la seguridad para seguir trabajando como la sensibilidad para informar con responsabilidad”.
Tras las inundaciones de Rasuwa-Bhotekoshi, la Federación de Periodistas de Nepal (FNJ) identificó las necesidades inmediatas de los periodistas y los medios locales que informaban desde las zonas afectadas.
En respuesta, la UNESCO proporcionó equipos de seguridad y operativos, como baterías portátiles, bolsas impermeables, chubasqueros, botas de lluvia y cascos de seguridad, para su posterior distribución en colaboración con la FNJ.
Esto permitió a los periodistas protegerse, mantenerse conectados durante las interrupciones y seguir proporcionando información fiable a las comunidades afectadas. De este modo, se apoyó algo mucho más importante que el propio equipo: el flujo continuo de información verificada y de interés público a las comunidades afectadas por el desastre.
Apoyar la seguridad y la capacidad de adaptación de los periodistas les ayuda a seguir prestando servicio a las comunidades con información oportuna y verificada cuando más se necesita.
Acerca de la UNESCO
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