La organización advierte de que un proyecto cultural de estas dimensiones no puede mantenerse sin apoyo institucional después de cuatro ediciones sin ayuda económica del Ayuntamiento de Ribadedeva ni del Principado de Asturias
Más de cuarenta jóvenes artistas han participado en una edición que culminó con “El Último Trago”, una creación nacida durante dos semanas de convivencia entre maestros, bailarines y músicos
El Festival Iberoamericano Ribadedeva En Danza (FIBRED) ha cerrado su décima edición después de dos intensas semanas de danza, música, formación, creación y convivencia que han vuelto a convertir Ribadedeva y su entorno en un gran espacio para las artes escénicas.
La representación de “El Último Trago”, celebrada este sábado en La Casona de Íñigo Noriega de Colombres, puso el broche final al X Encuentro Con Los Maestros, en una noche especialmente emotiva que reunió sobre el escenario a jóvenes bailarines y músicos junto a algunos de los maestros que los han acompañado durante estas dos semanas.
La clausura sirvió también para mirar hacia el futuro
Después de diez años de trayectoria en Ribadedeva, la dirección del FIBRED anunció que la continuidad del Encuentro Con Los Maestros está garantizada en 2027, aunque por primera vez queda abierta la posibilidad de que tenga que buscar una nueva sede.
“El Encuentro Con Los Maestros se celebrará en 2027. Lo que hoy no podemos asegurar es dónde”.
La organización explica que la situación responde a una cuestión de responsabilidad y viabilidad: un proyecto cultural de estas dimensiones no puede sostenerse indefinidamente únicamente mediante el esfuerzo de la asociación organizadora, la búsqueda constante de recursos y la colaboración de particulares, familias y artistas.
El FIBRED lleva cuatro ediciones sin recibir ayuda económica ni del Ayuntamiento de Ribadedeva ni del Principado de Asturias.
“Nos gustaría seguir aquí porque Ribadedeva forma parte de nuestra historia. Aquí nació y aquí hemos construido diez años de recuerdos. Pero tenemos la responsabilidad de encontrar un lugar donde las instituciones comprendan el proyecto, crean en él y estén dispuestas a ayudarnos a hacerlo posible. Si esas condiciones no se dan aquí, tendremos que buscarlas en otro lugar”, señala María Herrera, directora del Festival.
La organización insiste en que esta reflexión no pretende plantearse como una confrontación con ninguna administración, sino como una llamada a la responsabilidad sobre la sostenibilidad de un proyecto cultural que acaba de cumplir diez años.
DIEZ AÑOS CONVIRTIENDO EL PATRIMONIO EN ESCENARIO
El FIBRED ha desarrollado durante esta década un modelo singular que une formación, exhibición, creación artística, convivencia, patrimonio y territorio.
Durante quince días, maestros, jóvenes artistas y músicos no solamente reciben o imparten clases: conviven, ensayan, investigan y construyen juntos nuevas propuestas artísticas.
En esta décima edición han participado más de cuarenta jóvenes artistas procedentes de distintos puntos de España, que han tenido la oportunidad de trabajar directamente con figuras como Maribel Gallardo, Currillo Franco, Manuel Segovia, Manuel Betanzos, Guadalupe Torres, Julio Ruiz y Yoshua Cienfuegos, además del guitarrista y compositor José Luis Montón y del pianista, compositor y director musical Lorenzo Moya.
Uno de los elementos que caracteriza al FIBRED es precisamente su manera de entender el patrimonio.
La Casona de Íñigo Noriega Mendoza, la iglesia de Santa María de Colombres, la Casa de Piedra y otros espacios de Ribadedeva y su entorno se han convertido durante estas dos semanas en lugares para la danza, la música, la creación y el encuentro con el público.
Pero esa singularidad implica también un importante esfuerzo económico y de producción.
Aquí prácticamente todo tiene que construirse
Los espacios escénicos deben acondicionarse; hay que instalar carpas, disponer de sillas, sonido e iluminación, organizar transportes, alojamientos y manutención y asumir la producción técnica de espectáculos y actividades en espacios que habitualmente no están preparados para las artes escénicas.
“Detrás de cada hora que disfruta el público existen muchísimas horas de trabajo que nadie ve. No contamos con un teatro equipado al que llegar y encender las luces. Cada verano tenemos que construir prácticamente nuestro festival desde cero”. Explica María Herrera.
Después de cuatro ediciones sin financiación económica del Ayuntamiento de Ribadedeva ni del Principado de Asturias, la organización considera que no resulta responsable afrontar una nueva edición en las mismas condiciones.
EL ENCUENTRO CON LOS MAESTROS 2027 SE CELEBRARÁ
El mensaje dirigido a alumnos, maestros, músicos y, especialmente, a las familias es, sin embargo, inequívoco:
Habrá Encuentro Con Los Maestros en 2027.
La organización comenzará ahora a estudiar diferentes alternativas y territorios que puedan estar interesados en acoger un proyecto que requiere alojamiento conjunto para alrededor de medio centenar de personas, espacios adecuados para la práctica de la danza y la música, un entorno que permita desarrollar actividades culturales complementarias y colaboración institucional.
“El Encuentro no son cuatro paredes, una carpa o un escenario. El Encuentro es una comunidad. Lo forman los maestros, los músicos, los jóvenes, sus familias y todas las personas que cada año regresan para construirlo con nosotros. El lugar puede cambiar”.
“EL ÚLTIMO TRAGO”: UNA CREACIÓN NACIDA EN QUINCE DÍAS
La mejor demostración de esa filosofía pudo verse este sábado en “El Último Trago”, la producción creada íntegramente durante la convivencia.
El espectáculo no llegó terminado a Ribadedeva.
Hace apenas quince días eran canciones, ideas, pasos, partituras y artistas que, en muchos casos, ni siquiera se conocían. El trabajo diario de maestros, bailarines y músicos fue transformando todos esos elementos hasta convertirlos en el espectáculo presentado en La Casona de Iñigo Noriega Mendoza.
Inspirada en la música mexicana y la danza española, la propuesta realizó un recorrido por canciones profundamente arraigadas en la memoria colectiva como La Llorona, Un mundo raro, Luz de luna, La media vuelta, El último trago o Las mañanitas.
El proyecto reunió el trabajo coreográfico y artístico desarrollado por los maestros del Encuentro con los jóvenes participantes y volvió a situar la música en directo como una parte inseparable de la creación.
“El mayor logro después de diez años no es solamente haber organizado un festival. Es haber conseguido construir una comunidad artística en la que varias generaciones comparten escenario, conocimiento y vida durante quince días”.
UN PROYECTO QUE HA BUSCADO NUEVAS FORMAS DE SOSTENERSE
La décima edición ha supuesto también un importante esfuerzo para encontrar fórmulas alternativas de financiación.
La Asociación MJH Diferencias Educativas, organizadora del FIBRED, puso en marcha una campaña de micromecenazgo que permanecerá abierta una semana más, para intentar implicar a ciudadanos, familias y pequeños mecenas en la sostenibilidad del Festival.
https://www.goteo.org/project/fibred-2026-danza-musica-y-patrimonio-para-tods
La respuesta recibida hasta ahora ha demostrado, según la organización, que existe una comunidad dispuesta a defender la continuidad del proyecto.
Sin embargo, el FIBRED considera que el respaldo de particulares y pequeñas entidades no puede sustituir indefinidamente el compromiso de las administraciones públicas con un proyecto cultural estable.
“Estamos profundamente agradecidos a cada persona que ha comprado una entrada, ha realizado una aportación, ha colaborado con nosotros o simplemente ha ayudado cuando lo necesitábamos. Precisamente por respeto a todos ellos tenemos que buscar ahora un modelo que permita afrontar el futuro con mayor estabilidad”.
LA MEMORIA DE ESTOS QUINCE DÍAS
El Festival quiso reconocer también a quienes han tenido la responsabilidad de conservar visualmente la memoria de esta edición.
Las fotógrafas Beatrix Molnar y Paula García han acompañado el Encuentro con su mirada durante estas jornadas, documentando tanto los escenarios como muchos de esos instantes que suceden fuera de ellos.
A esta memoria se suma el trabajo de Nacho Bachiller y Pedro García, encargados de realizar fotografía analógica durante el Encuentro, incorporando otra forma de observar y conservar lo vivido en esta décima edición.
La organización destacó finalmente el trabajo del equipo técnico y de apoyo formado por Koka, Rocío, Ariadna, Perico, Abilio y Luis.
“Son quienes cuidan, acompañan, montan, desmontan, resuelven, improvisan y consiguen que cuando se encienden las luces parezca que todo ha sido fácil. Sin ellos, sencillamente, no sería posible”.
Especialmente emotivo fue el reconocimiento al Albergue El Cantu, que un año más se ha convertido en mucho más que el alojamiento de los participantes: ha sido la casa del Encuentro, el lugar donde maestros, jóvenes, músicos y equipo han compartido la convivencia diaria.
EL FINAL DE UNA ETAPA Y EL COMIENZO DE LA SIGUIENTE
El FIBRED cierra así una edición especialmente simbólica.
Diez años después de su nacimiento, la organización afronta ahora el reto de decidir dónde y en qué condiciones comenzará la siguiente etapa del Encuentro Con Los Maestros.
Antes de entonces, parte de esta comunidad artística volverá a reunirse el 24 de octubre en Puertollano y el 22 de octubre y el 7 de noviembre en Llanes, prolongando algunos de los vínculos y proyectos nacidos durante la convivencia.
Mientras tanto comenzará el trabajo para encontrar la sede de 2027.
La despedida pronunciada en Colombres resumió en pocas palabras el mensaje que la organización quiso trasladar a maestros, jóvenes y familias:
“No sabemos todavía dónde será. Pero sabemos que será”.
FIBRED – Festival Iberoamericano Ribadedeva En Danza
X Encuentro Con Los Maestros
Ribadedeva · 2026






