El Papa León XIV concluyó su primera e intensa visita apostólica a España, un viaje de una semana que ha dejado una profunda huella espiritual, política y social, visitando Madrid, Barcelona y las islas Canarias
Por Juan Ignacio Vecino, director/editor de la revista
digital www.patrimonioactual.com. Miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO (CID-UNESCO).
Con la mirada al frente y el eslogan “alzad la mirada” el viaje, ampliamente esperado por la Iglesia española, se ha movido constantemente en una doble vía: la cercanía con las realidades sociales más duras y un peso institucional de enorme trascendencia política.
Un Papa no viene a andarse con contemplaciones, para eso ya están los que se dedican a contemplar como pasa la vida con la corrupción por sus narices y sus bolsillos, y no se enteran de nada, porque, nadie sabe nada, no recuerdan, o no le consta. Además, abogó por el multilateralismo, el diálogo social y el entendimiento en tiempos de polarización.
Creo que los ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de mandar a los corruptos a un juicio justo, y a los políticos que se aferran al poder hay mecanismos para que dejen de poner las manos en el fuego, ya que no paran de abrasarse.
La primera parada pastoral de León XIV no fue una basílica, sino el centro social CEDIA 24 HORAS de Cáritas, dedicado al cuidado y dignificación de las personas sin hogar. Allí, el Papa se fundió en abrazos con los usuarios, insistiendo en una Iglesia «hospital de campaña» que no se olvida de los descartados.
Pocas horas después, el centro de gravedad se desplazó al Paseo de la Castellana. La Plaza de Lima se convirtió en un gigantesco altar donde medio millón de jóvenes compartieron una emocionante Vigilia de Oración y Adoración Eucarística. El Pontífice les exhortó a «tejer redes de esperanza» en un mundo asediado por la prisa digital y el individualismo.
El Papa León XIV ha consolidado un estilo pastoral directo, centrado en la dignidad de los más frágiles y en la necesidad de que la Iglesia sea un «testigo creíble de esperanza» en una sociedad altamente laica.
Se trataba de la primera visita de un Papa a España desde el viaje de Benedicto XVI en 2011, lo que despertó una enorme expectación y obligó a desplegar un dispositivo de seguridad sin precedentes en todas las ciudades que visitó.
El punto de llegada y donde más tiempo estuvo fue en Madrid, la capital de España, y dijo que se sintió como un «madrileño más» frente a la juventud y el poder político.
El viaje comenzó el sábado 6 de junio en Madrid, donde el Pontífice norteamericano-peruano fue recibido por los reyes Felipe VI y Letizia. Desde sus primeros discursos, León XIV se ganó la cercanía de la capital afirmando: «Quien está en Madrid, es de Madrid. Por tanto, yo también estoy entre vosotros como un madrileño más».
Los hitos de su estancia en la capital combinaron la masiva devoción juvenil con un potente mensaje social.
Asimismo, fue muy emotivo el pulso de la juventud. En un multitudinario encuentro en el paseo de la Castellana y el estadio Santiago Bernabéu, instó a los jóvenes a buscar siempre la verdad frente al engaño de las redes sociales y a ser «la chispa de una humanidad nueva».
Del mismo modo, realizó un llamamiento en el Parlamento de España, y su paso por el Congreso de los Diputados, reuniendo a diputados y senadores, más los invitados de estómago agradecido, en una sesión que concluyó con una ovación histórica, lo que se consideró “un golazo por toda la escuadra”.
Los políticos no tienen límites, les da igual aplaudir al Papa, que a cualquiera de ellos corruptos. Se fajan muy bien cuando tienen que salvar sus culos de los sillones, “asco me da de verlos”.
El Pontífice dejó un discurso de hondo calado político. Aludiendo a la luz que entra por el lucernario del hemiciclo, recordó a los legisladores que la política debe reconocer una medida ética superior y les planteó preguntas incómodas sobre la justicia social, el olvido de los vulnerables y el impacto de tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA). Solo le falto decir que cuando entrarán algunos de ellos en la cárcel, por unos u otros motivos, pero, los hay.
En un discurso de alto contenido ético y filosófico, defendió la dignidad humana y los derechos inalienables frente a las corrientes políticas del momento, recordando a los parlamentarios la trascendencia y responsabilidad de su labor legislativa.
Dudo mucho que toda esta gentuza entendiese algo de lo dijo, ya que hay políticos corruptos, ladrones, puteros. psicópatas, corrompidos, deshonestos e inmundos, y que los ciudadanos les importamos una mierda, tanto al presidente Sánchez, como a su gobierno, igual que a todos los partidos políticos les importamos los españoles un bledo.
Buscando mantener el pulso con la sociedad laica, el Papa dedicó la tarde a un multitudinario encuentro titulado «Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte», donde defendió la fe como una aliada de la belleza, la creación y el pensamiento libre.
También, estuvo en el centro de la capital en la plaza de Cibeles, donde ofreció una misa que fue seguida por un millón y medio de personas entorno a la plaza. La Misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, la primera que se celebra fuera del Vaticano, tuvo gran repercusión.
Por último, cuando se marchaba de Madrid, también se despidió en IFEMA de los miles de voluntarios, y advirtió firmemente contra el peligro de convertir la fe en «un simple museo».
Dejó atrás cuatro jornadas de una intensidad sin precedentes Tras su paso por Madrid, llegó a Barcelona, con una proposición: silencio, arte y espiritualidad popular. La agenda trasladó al Santo Padre a Cataluña. En Barcelona, bajo un ritmo más pausado y reflexivo, el Papa conectó con las raíces artísticas y espirituales de la región:
Visitó la Sagrada Familia que diseño el arquitecto Antonio Gaudí, y bendijo la Torre de Jesús que convierte a la basílica en la iglesia más alta del mundo con 172,5 metros. León XIV dijo que “la Sagrada Familia es signo de unidad y concordia, con una cruz que une el cielo y la tierra”.
El grandioso acto de bendición de la basílica se cerró con un espectáculo de luces, música y color en homenaje a la obra y al creador, Antonio Gaudí.
Asimismo, León XIV recalcó que «no podemos creer en Jesús y promover la guerra. En Barcelona estuvo dos días de una intensidad emocional y política sin precedentes: desde el recogimiento en la Catedral y la Abadía de Montserrat, hasta el compromiso social en el barrio del Raval y la cárcel de Brians, pasando por la solemnidad de Montjuic. Pero el destino final era este, la Torre de Jesús.
En Montserrat y Montjuïc, durante su visita al icónico santuario mariano de Montserrat, invitó a los fieles a «despojarse de sus corazas». Más tarde, en Montjuïc, ofreció un mensaje profundamente humano al recordar que el ser humano es, por encima de todo, un «mendigo de amor».
Igualmente consiguió una iglesia a pie de calle. Sus intervenciones en la Catedral y en la parroquia de Sant Agustí reforzaron su idea de una Iglesia que debe situarse al servicio de los marginados, alejándose de los partidismos políticos.
Por último, llegó a las islas Canarias con un mensaje muy claro, considerando y poniendo el énfasis en la frontera del dolor y el clamor por la hospitalidad, para acoger de una forma segura a los inmigrantes que llegan a las Islas Canarias.
Este tramo final y emotivo del viaje que se vivió en las islas Canarias, fue un destino que el propio Pontífice insistió en incluir debido a la crisis migratoria de la ruta atlántica y apoyar las crisis migratorias que se sufren a los largo y ancho del mundo.
En un poderoso acto en el puerto de Tenerife y Gran Canaria, León XIV escuchó sobrecogedores testimonios de supervivientes, incluyendo el de una mujer nigeriana víctima de trata. Visiblemente conmovido, el Papa lanzó un enérgico reproche a la indiferencia de Europa y exigió la apertura de vías seguras para evitar que el mar se convierta en un «cementerio sin lápidas».
Antes de embarcar en el avión de regreso —donde un pequeño imprevisto técnico junto al Rey retrasó brevemente la despedida—, el Pontífice elogió el «gran corazón católico de España» y recordó que la geografía canaria demuestra que «hemos nacido para el encuentro y no para el aislamiento».
El Balance: León XIV se marcha dejando deberes tanto para la Conferencia Episcopal Española, a la que pide una Iglesia adaptada a los nuevos tiempos, como para la clase política, a la que exige no apartar la mirada ante los dramas humanos de nuestro tiempo.
En todos los lugares que visitó León XIV y, tras saludar en papamóvil a los vecinos en los recorridos por las calles de las ciudades concurridas donde, una vez más, fue aclamado y vitoreado por los fieles reunidos para verle pasar y recibir sus saludos y bendiciones.
León XIV, dijo: «Mi presencia aquí quiere ser un gesto de cercanía hacia España… Que, sobre el Reino de España, marcado por la huella apostólica de Santiago y por la presencia maternal de la Virgen del Pilar, desciendan días de prosperidad, justicia y paz duradera».
Tras recorrer Madrid, Barcelona y el archipiélago canario, el Pontífice regresó a Roma — a bordo de un avión del 45 Grupo de las Fuerza Aérea Española ya que el avión que le debía trasladar a Roma, tuvo una avería y no pudo despegar, por lo que el rey Felipe VI, le cedió su avión para el regreso —.
Por cierto: “alzad la mirada”, no os dejéis amedrantar por políticos corruptos vividores, y decid: basta ya, no más corrupción, ladrocinio y puterio a costa de todos nosotros, y el que mienta al pueblo o meta la mano en la “caja” que se atenga a las consecuencias en un jurado popular, ósea todo el pueblo decente que dictará sentencia en las próxima elecciones, en las que los delincuentes habituales de la política tendrán que rendir cuentas ante los ciudadanos, y, como se dice habitualmente: el que la hace la paga, y que devuelvan todo lo robado y esquilmado.
A propósito, a León XIV no le hace falta que venga una gentuza para hablarle en inglés, estando en España y comprendiendo perfectamente el idioma, seguramente mejor que la tonta del culo de la diputada Nogueras, una tocona mete manos, vividora independentista, pero apalancada al sueldo que le pagamos todos los españoles a ella y secuaces, son como la mafia. Haber si todos estos corruptos prevaricadores, renuncian a sus sueldos y no vuelven por el Parlamento español, pero claro” la pela es la pela, y a estos se la pela”. Golfos, depredadores, separatistas y golpistas.






