
En el paisaje desértico de AlUla, las huellas de miles de años de vida humana perduran grabadas en piedra. Los dadanitas y los lihyanitas, los nabateos y las civilizaciones que les precedieron, dejaron tras de sí templos, inscripciones y majestuosas tumbas de arenisca
Pero más allá de lo que la piedra puede contener, una tradición más profunda siempre ha mantenido viva la memoria: la tradición de transmitir historias, de voz en voz, de generación en generación
Los narradores de AlUla, conocidos como Rawis , son los guardianes de este legado. En la tradición literaria árabe clásica, un Rawi era el custodio designado de la obra de un poeta: aquel al que se le confiaba la tarea de memorizar, transmitir y dar vida a los versos que solo existían en la mente y la voz humanas. Era el Rawi quien mantenía vivo el poema.
En AlUla, esta tradición se ha transformado en algo más amplio: un acto compartido de recuerdo comunitario. Hoy, el archivo de los Rawis es la experiencia vivida de la gente de AlUla: historias que van más allá de los registros escritos, preservando los lazos intangibles que unen el pasado con el presente.
Adel Alanzi, un Rawi de la Comisión Real para AlUla (RCU), creció escuchando. Las historias de sus abuelos sobre Hegra, sobre las antiguas rutas de peregrinación, sobre las caravanas que antaño llenaban de vida este valle, se convirtieron en su brújula y transmitirlas se convirtió en su vocación.
Describe su papel como Rawi con tres palabras precisas: pasión, vocación y responsabilidad.
Para Adel, la tradición no es una representación del pasado, sino un puente vivo a través del tiempo. Las historias que sus abuelos le contaban sobre la peregrinación del Hajj y aquellos que cruzaron AlUla para llegar a La Meca fueron las que más le conmovieron. “Es un papel muy importante y forma parte de nuestra vida cotidiana aquí en AlUla. Para mí es una pasión, una vocación y una responsabilidad: compartir con el mundo estos hermosos sitios patrimoniales de AlUla”.
Como mujer Rawi en AlUla, Kholouf Alanzi también destaca el importante papel que desempeña en el mantenimiento de los rituales familiares, de reunión y de celebración. Recuerda: «La historia más importante para mí, la que más recuerdo», dice, «es escuchar cómo mi familia cuidaba nuestra granja y nuestras tierras. Mi abuela me decía que cuidar una palmera es como cuidar el futuro»
Para Kholouf, la tradición Rawi es inseparable del tejido social de la vida comunitaria de AlUla. Las historias no pertenecían a una categoría aparte y especial, sino que estaban entretejidas en la vida cotidiana. “Crecimos escuchando las historias de nuestros abuelos, y ahora las transmitimos a las nuevas generaciones. Estas historias son una forma de conectar a las personas de nuestro pasado con la generación actual”.
“Los habitantes de AlUla siempre han sido guardianes de la memoria. Mantuvieron vivas las historias a través de reuniones familiares, poemas y rituales de celebración y duelo. La esencia de la tradición oral siempre ha residido en la propia comunidad”.
Vivimos en una era de documentación sin precedentes, donde la información viaja a una velocidad vertiginosa. Sin embargo, las tradiciones orales de todo el mundo se desvanecen más rápido de lo que pueden ser registradas. Más allá de esta paradoja, reside algo irremplazable: la conexión humana que un Rawi representa, una presencia que nos guía a través de los paisajes de AlUla de una manera que ningún relato escrito puede replicar por completo. Lo que hace que los Rawis sean tan importantes es precisamente esto: no son meros transmisores de conocimiento local. Son la voz viva que otorga a este paisaje de importancia global su calidez, su textura y su significado.
La alianza entre la UNESCO y la RCU se fundamenta en la comprensión de que el patrimonio material e inmaterial son inseparables.
Las piedras de AlUla y las historias de los Rawis pertenecen al mismo tejido cultural y deben salvaguardarse conjuntamente. Mediante el trabajo conjunto en la interpretación del patrimonio y el desarrollo de competencias interculturales, la UNESCO y la RCU capacitan, apoyan y empoderan a los Rawis, garantizando que las voces de AlUla no solo se conserven, sino que se transmitan de generación en generación y por todo el mundo.
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