Las instituciones culturales, educativas y científicas se enfrentan a una presión creciente, lo que pone en riesgo los cimientos de la identidad, el aprendizaje y el conocimiento de los que dependen las comunidades para sobrevivir y reconstruirse
Sudán sigue siendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo desde el inicio de la guerra en 2023. Las continuas hostilidades en diferentes partes del país, combinadas con el colapso de los servicios esenciales, están teniendo un impacto devastador en la población.
Fortalecimiento de los sistemas educativos
El conflicto ha perturbado gravemente el aprendizaje en todo el país. Actualmente, hay 19 millones de niñas y niños sin escolarizar, tres millones de ellos desplazados dentro del país.
La educación superior también se ha visto gravemente afectada, ya que alrededor del 80 % de las instituciones ya no están operativas. En este contexto, el sector educativo afronta un déficit de financiación de 312 millones de dólares estadounidenses.
En respuesta, la UNESCO ha puesto en marcha centros comunitarios de aprendizaje en zonas donde se está acogiendo a personas desplazadas internamente y en zonas costeras. Asimismo, ha apoyado reformas para garantizar el acceso de forma oportuna a datos fiables en situaciones de emergencia, con el fin de orientar las prioridades sectoriales y las decisiones de política pública.
La UNESCO también está ampliando la enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) para apoyar a la juventud, ofreciendo formación especializada en pesca, producción en invernaderos, ganadería, bombeo solar de agua, desalinización del agua y reciclaje.
Salvaguardar el patrimonio y la identidad
El legado cultural y natural de Sudán —incluyendo tres sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO— está cada vez más amenazado.
Más de 100 sitios culturales han resultado dañados y al menos 22 museos han sido saqueados o destruidos desde el inicio del conflicto. Actualmente, el sector cultural enfrenta un déficit de financiación estimado en 30 millones de dólares estadounidenses.
La UNESCO, junto con sus socios a nivel nacional, ha adoptado medidas urgentes para proteger el patrimonio, contribuyendo así a la recuperación de 570 objetos saqueados del Museo Nacional de Sudán. Más de 1.700 objetos museísticos han sido documentados y 11 sitios patrimoniales evaluados.
Paralelamente, más de 400 profesionales del patrimonio cultural y agentes del orden han recibido formación en protección del patrimonio, gestión de riesgos y manipulación segura de las colecciones.
En Port Sudan, las iniciativas culturales de la UNESCO han beneficiado a más de 350 artistas, mujeres, niñas y profesionales de la cultura desplazados internamente.
Garantizar el acceso a información fiable
En medio de la inestabilidad continua, los medios de comunicación sudaneses se han visto profundamente afectados. Alrededor del 90 % de la infraestructura mediática del país ha sido destruida, unos 1.000 periodistas han sido desplazados desde el inicio del conflicto y 15 han sido asesinados. Amplios sectores de la población no tienen acceso a información vital para salvar vidas.
La UNESCO ha formado a más de 100 periodistas y creadores de contenido en materia de seguridad, lucha contra el discurso de odio, la información errónea y la desinformación, así como en alfabetización mediática e informacional.
Para contrarrestar el discurso de odio y apoyar la cohesión social, la UNESCO lidera iniciativas nacionales a nivel escolar y comunitario. Estas incluyen sesiones de sensibilización a escala nacional en estados seguros e iniciativas culturales coorganizadas con comunidades artísticas en zonas donde el discurso de odio es más frecuente. No obstante, el sector necesita tres millones de dólares estadounidenses adicionales para mantener y ampliar las actividades ahora en curso.
Reconstruir infraestructuras, restaurar el futuro
La guerra ha causado graves daños a la infraestructura de educación superior e investigación de Sudán: 124 universidades y centros de enseñanza superior han sido destruidos o saqueados; 1.880 laboratorios dañados; y se han perdido 241 bibliotecas, 2.550 salas y 6.175 oficinas en Jartum y otros seis estados. El sector necesita 1,5 millones de dólares estadounidenses adicionales.
En respuesta, la UNESCO está impulsando esfuerzos de recuperación con objetivos concretos, como, por ejemplo: la creación de una Cátedra UNESCO en la Universidad del Mar Rojo, el desarrollo de capacidades para más de 500 profesionales, la elaboración de una nota de política nacional sobre el sector del agua y una evaluación a nivel de país del sistema de ciencia, tecnología e innovación y de los riesgos de deslizamientos de tierra. En paralelo, se sigue reforzando la coordinación entre las instituciones nacionales.
Mantener el compromiso para la recuperación
Ahora que Sudán entra en su cuarto año de guerra, la UNESCO reafirma su pleno compromiso de continuar su labor en asociación con las autoridades nacionales, las comunidades locales, los profesionales de la cultura, los educadores, los científicos y los actores de los medios de comunicación. Estos esfuerzos tienen como objetivo salvaguardar los servicios esenciales y preservar los cimientos para la recuperación, la resiliencia y una paz duradera.
A petición de sus Estados Miembros, la UNESCO creó un Plan de Acción de Emergencia para Sudán que abarca todas las áreas de competencia de la Organización y creó una cuenta especial para contribuciones voluntarias.
La UNESCO agradece a todos los donantes que contribuyen a sus actividades de emergencia en Sudán, entre ellos Luxemburgo, Suiza, Eslovaquia, Noruega y Japón, y hace un llamamiento a todos los Estados Miembros para que apoyen la implementación de este programa de emergencia






